Texto escrito en ocasión de la primera
publicación de Trama.
0.
Entre lo local y una globalización que nos aprieta, entre
mi historia o nuestra historia -según el espacio en que
uno mismo se coloque-, y los contextos que a raíz de ellos
generemos, entre las identidades que construyamos -o las que negociemos-,
las instituciones del arte se mezclan y generan discursos, nos
alteran los principios y como siempre categorizan a su antojo.
Esto no es nuevo, pero en los '90 las instituciones han crecido
en poder y en importancia, y parece hoy difícil escabullirse
de ellas.
A pesar de la situación, algunos artistas están
elaborando proyectos que incluyen una reflexión sobre las
instituciones. Como espero demostrar más adelante, aquí
no se trata de una reedición de la llamada "crítica
institucional" en la que se enfrascaron artistas significativos
en los '60 y los '70. Llevando la problemática a un punto
nuevo, sin renunciar y anclar su discurso en lo personal y lo
local dentro del marco internacional en el que hoy se juega el
discurso artístico, están poniendo al descubierto
los nuevos mecanismos de las instituciones, y las historias (histories)
que las hacen posibles, dejando que se manifieste, al mismo tiempo,
su propia historia como artista.
Dos artistas me servirán para clarificar, parcialmente,
esta situación: Meshac Gaba, que nació en Cotonou,
Benin, y hoy vive en Amsterdam; y Hong Hao, que nació y
aún vive en Beijing, China.
1. Meshac Gaba
Cuando Meshac Gaba empezó su proyecto Museo de Arte Contemporáneo
Africano (The Museum of Contemporary African Art), el nombre mismo
ya determinaba una de las estrategias sobre la que se desarrolló
este proyecto en estos últimos años, y continuará
en los próximos(1)
. En el nombre mismo que eligió, sabemos que las palabras
pueden ser ordenadas de otras maneras diferentes: Museo Contemporáneo
de Arte Africano, Museo Africano de Arte Contemporáneo.
Aquí no se trata del juego de siglas en las que se han
entretenido los museos siguiendo el espíritu corporativo,
algunos recientemente desde su mismo nacimiento. Antes, del sorprendente
carácter explosivo que puede tener la combinación
de ellos: por un lado la promesa (Museo de Arte Contemporáneo)
y por otro una sorpresa no esperada (Africano). En efecto, para
muchos, Africa como cultura no se asocia con lo contemporáneo
y mucho menos con una producción artística que pueda
ser definida como tal. Aunque en la mayoría de los países
africanos existe un pleno desarrollo de la modernidad, ésta
ha sido continuamente reprimida a favor de una idea arcaica, aunque
las máscaras que muestran los museos, con las que normalmente
se asocia este arcaísmo, sean apenas de fines del siglo
XIX, y las que venden en anticuarios, hechas ayer.
El proyecto del Museo de Gaba, una pura ficción para desatar
temas y comentarios sobre África y lo contemporáneo,
tiene su pendant en el Musée dArt
Moderne, Département des Aigles de Marcel Broodthaers.
Sin el espíritu arqueológico del belga, Gaba lanza
su proyecto para que descifre los laberintos sobre los que África,
la percepción del continente, y su producción cultural
se encuentran.
La Arquitectura del Museo y su espacio.
La "Arquitectura del Museo", es la segunda instalación
del proyecto. Es una proposición abierta que debe ser completada
por el público. Su mecánica esta basada en el principio
del juego: bloques de madera están desparramados sobre
una alfombra azul. Los visitantes de la exposición están
invitados a construir sus propuestas arquitectónicas para
el Museo de Arte Contemporáneo Africano. Durante los días
de la exposición, y de las exposiciones en las que este
trabajo fue expuesto, los visitantes han propuesto una larga serie
de construcciones imaginarias. Las numerosas propuestas revelan
la manera en que los visitantes imaginan esa arquitectura, y las
series de relaciones que consciente o inconscientemente elaboran
para un espacio que contendría obras contemporáneas
africanas desconocidas para el espectador. No hay nada que indique
cuáles ni cómo estas propuestas arquitectónicas
serán habitadas. Con el "lego-museo", como terminamos
llamándolo de entrecasa, Gaba organiza una serie de relaciones
en la que "Museo", "arte", y "contemporáneo"
revelan nuestras propias ideas sobre el espacio del museo si este
es dedicado al arte africano. África determina y gobierna
el discurso.
Que Gaba haya colocado la arquitectura en el comienzo mismo de
su proyecto es significativo. La arquitectura del museo no sólo
se ha transformado en el contenedor por excelencia de las obras
de arte, sino que además ha sido el espacio en el que han
tenido lugar diferentes negociaciones sobre arte africano. Los
museos de etnología fueron los herederos de los "gabinetes
de rarezas", en los que se coleccionaron primeramente los
más variados tipos de objetos africanos, así como
los de otros continentes. Luego, con el advenimiento y triunfo
de los movimientos de vanguardia, los museos de arte moderno comenzaron
a introducir y mostrar objetos artísticos africanos, fundamentalmente
máscaras, que habían formado la base del lenguaje
con la que los artistas de principio del siglo XX armaron sus
obras.
Las tipologías tanto del Museo de Etnología como
del de Arte Moderno son, al mismo tiempo, las tipologías
de clasificación y continuo pasaje de los objetos de uno
a otro espacio. La escenificación de estas negociaciones
se hacen patentes por la manera en que estos espacios y los objetos
que los contienen han sido puestos a ver por los museos europeos.
Un momento que Gaba desvela a modo de juego.
En la "Arquitectura del Museo" no hay una mirada retrospectiva.
Las discusiones sobre la arquitectura de museo se han lanzado
en los '80, y ha recorrido los '90, al abrigo de los numerosos
museos construidos en Europa, y las numerosas remodelaciones y
ampliaciones que aún hoy siguen realizándose. Pero
frente a la masiva presencia de los nuevos museos, y la actualización
de otros, la estrategia de Gaba está gobernada por un juego
abierto basado en el imaginario, el cuerpo y un continuo cambio.
Nada es estable, y la continua sucesión de "modelos"
propuestos por los visitantes anónimos, diluye la materialidad
para que sólo la idea permanezca. La "arquitectura"
será así el espejo del deseo, la pantalla del imaginario,
la hoja en blanco lista a recibir el diseño y el garabato.
Hay un contraste importante de señalar cuando tenemos en
cuenta las seis primeras instalaciones que Gaba realizo hasta
el presente. En ninguno de sus proyectos posteriores -La Tienda
del Museo, El Restaurante del Museo, La Sala de Juego, entre otros-
pone en relieve lo que en términos generales imaginamos
como el centro del museo, esto es, las salas donde se muestran
obras de arte. Lo que centra el discurso de sus primeros seis
proyectos son los productos secundarios. La tienda, el restaurante,
la sala de juego, etc., son los productos laterales que han sido
transformados en productos esenciales. Este es un espejo más
que Gaba coloca para reflejar una contemporaneidad en la que el
museo como entidad entra y sale, se esconde o hay que buscarla,
en un juego constante.
En la "Arquitectura del Museo" y lo que le siguió,
hay una consciencia de que el museo ha cambiado hasta el punto
de transformarse en irreconocible. Más allá de la
crítica institucional, incluyendo y sobrepasando las propuestas
de Broodthaers e incluso las de Buren, Gaba descentra el análisis
sin dejar de poner el dedo en la llaga.
2. Hong Hao
Borgiano es el calificativo más acorde con el proyecto
Las Escrituras Selectas de Hong Hao. Un profundo conocedor
de la obra de Borges como él, como lo son numerosos artistas
chinos de su generación, pareciera haber tenido en cuenta
para sus Escrituras Selectas una historia de "El libro
de arena", en la que un hombre encuentra un libro sin principio
ni fin. Esto lo señalaba el crítico chino Yuting
Chou, recordando al mismo tiempo que en el libro de Borges es
"imposible imponer un orden humano, y las páginas
están numeradas sin una razón aparente"(2)
. Hong Hao llama a su libro una "enciclopedia", lo que
acerca aún más su proyecto a las lecturas preferidas
de Borges..
Las Escrituras Selectas le ocupó a Hong Hao más
de diez años y lo llevó a realizar una serie de
31 grabados. Cada grabado tiene como base la imagen de un libro
abierto, y cada página/grabado, va revelando paso a paso
historias diversas que tienen que ver con China y la situación
de cambio que vivió desde mediados de los '80 a mediados
de los '90. Las interacciones entre viejas y nuevas tradiciones
hacen que se alteren temas como la acupuntura, con páginas
con instrucciones sobre "El camino al éxito"
o "Buscando la verdad", que en palabras de Hong Hao
contienen "gente de Oriente y Occidente que ponen sus cabezas
juntas para encontrar una solución, pero que miran hacia
la nada (quizá el problema nunca encontrará una
solución)", o en "El misterio de la noche de
primavera", en el que en un lado de la página un viejo
esta viendo en la televisión un programa de body building,
y en la otra hay caracteres chinos pero puestos al revés.
En la primera página del libro el Prefacio cuenta con un
solo caracter chino, y el resto de la página esta ocupada
por los "sponsors" (Netscape, Sony, Philips, Kodak,
Ford, entre otros), y una lista de premios ficticia. En la página
opuesta un texto anota que "este libro está recomendado
por la UNESCO".
El marco del proyecto es una serie de mapas que, por la elocuencia
de sus temas, determinan que la lectura total sea diferente. En
"La división de las armas nucleares", voluntariamente
dibujado como un mapa antiguo, pero centrado en el Océano
Pacífico, lugares reales e imaginarios están marcados
por el potencial militar que poseen. En "El nuevo orden mundial",
Hong Hao ha alterado las fronteras de los países, y sus
nombres. Estados Unidos lleva el nombre de República Popular
China, Europa es Mozambique y Bolivia, Perú y Ecuador están
marcadas como Líbano. En "El nuevo mapa topográfico
del mundo" los países y continentes tienen el tamaño
de su prestigio y poder.
El imaginario que desgrana de la obra de Hong Hao está
elaborado localmente. De ahí sus referencias a las situaciones
de la sociedad china de las últimas décadas y su
anclaje en la historia (del arte). En "Historias del mundo"
(Shishuo Xinyu), mientras el nombre está basado en un clásico
chino, la imagen está derivada de La Balsa de la Medusa
de Géricault. En la página opuesta una pintura china
tradicional retrata al pescador-dios Jiang Taigong, todo precedido
por los caracteres chinos que significan Oriente (dong), Occidente
(xi) y cosa (dongxi). Su descripción en clave de mapas
está cargada del significado de la palabra China (Zhongguo),
que quiere decir "país en el medio", como los
mismos mapas antiguos chinos lo dibujaban. La fuerza de contar
lo contemporáneo que contienen, surge de esa localidad
que lo sustenta.
Deleuze y Guattari señalaban que los mapas son uno de los
ejemplos más claros de lo rizomático, o mejor, forman
parte de ello. "Si el mapa se opone al calco, es porque se
vuelca totalmente hacia una experimentación para asir la
realidad. El mapa no reproduce un inconsciente cerrado sobre sí
mismo, sino que lo construye", afirman. Si los mapas "son
abiertos, son conectables en todas las dimensiones, desmontables,
reversibles, susceptibles de recibir constantemente modificaciones",
es porque "ayudan a la conexión entre las áreas,
al desbloquear los cuerpos sin órganos, al abrirlos al
máximo en un plano de consistencia"(3).
La cartografía se presenta como la forma ideal de destruir
los análisis arbolados, verticales, jerárquicos.
Y no es casual que Hong Hao eche mano a ellos en un momento en
el que las artes visuales de China habían comenzado por
luchar por su visibilidad dentro y fuera de China; frente a la
ortodoxia interna del país, que rechazaba toda forma de
contemporaneidad en las artes, y frente a un "Occidente"
que desconocía los serios intentos de un discurso moderno
en las artes visuales, y había construido una China hecha
de caligrafía, paisajes verticales y cerámicas azules.
Entre el control ideológico interno y las instituciones
que marcaron las jerarquías del cánon para poder
describir al "otro" como derivativo o inauténtico
por la aplicación de éste.
El espacio en el que hoy se establecen las relaciones en las artes
visuales internacionalmente, es el espacio de las llamadas "curadorías".
Y en estos últimos años no ha habido espacio cultural
más "curado" que el de China. La avalancha de
exposiciones de arte contemporáneo chino, han culminado
sin duda en la masiva presencia en la exposición central
de la Bienal de Venecia de 1999, curada por Harald Zeeman. El
"dAPERtutto", como se llamaba, incluía la presentación
de una colección particular de arte chino contemporáneo
de un coleccionista suizo, hecho silenciado por la prensa europea
pero profusamente discutido en la de Asia, daba a ver las negociaciones
a las que se somete el arte de las regiones fuera de los centros
de poder cultural.
Este hecho ha sido abiertamente discutido y denunciado en revistas
de Asia.
En este sentido es interesante señalar un trabajo que Hong
Hao realizó en 1997-98, en el que este espacio cultural
contemporáneo es puesto al descubierto. Por su carácter
rizomático creo que puede ser visto como una prolongación
de sus mapas de los años anteriores, aunque aquí,
debe aclararse, el dibujo del mapa no se hizo con pluma y pincel,
sino que adquirió un carácter performativo poniendo
en acción a los protagonistas mismos para que su accionar
"haga mapa".
En 1997 Hong Hao hizo que un amigo enviara a China una carta en
alemán desde "Europa" presidida por un logo ficticio
de Documenta X. La carta fue enviada a diferentes galerías,
centros de artes visuales y museos en los que la actividad en
las artes plásticas había sido más constante.
En ellas se pedía a los destinatarios que colaboraran mostrando
obras de artistas contemporáneos pues el firmante curador
visitaría China entre el 30 de junio y el 15 de julio,
y que esperaba poder ver, evaluar y seleccionar artistas chinos
para la exposición "Aus der andere Welt: Chinesische
Avant-garde" (De otro mundo: la vanguardia china)(4).
Sólo la fecha de la carta, 20 de mayo de 1997, era suficiente
para levantar sospechas (la Documenta X se abrió al público
el 21 de junio de ese año), sin embargo el ambiente de
las artes visuales contemporáneas china se revolucionó.
En pocos días se prepararon varias decenas de exposiciones
para esperar al curador, y esperanzarse con la elección
de algunos artistas para un evento en el marco de lo que era,
y lo sigue siendo, uno de los que atrae una atención masiva
de público, prensa, comerciantes del arte, instituciones
y pueden llegar a marcar o establecer dinero y fama.
Unos días antes de la "llegada" a China de la
curadoría ilustre, una artista china que vivía en
Europa "descifró" la firma de la carta y lo comunicó
a China. La carta estaba firmada por
Lelnay Gnohoah , las letras en espejo de Hong Hao Yanlel. A pesar
de esto, muchas de las exposiciones se realizaron lo que creo
constituyó uno de los eventos artísticos más
importantes de China de los '90, que al mismo tiempo cerró
ese movimiento de recambio temático y de nuevos experimentos
que se dio en llamar en China mismo, la vanguardia china.
Un año después Hong Hao hizo un mapa para señalar
esta acción. Imprimió la carta sobre el mapa de
la ciudad de Kassel en el área en donde se realiza Documenta,
marcando los espacios de "defensa" en el área
en donde se realiza habitualmente la exposición. El espacio
que Hong Hao puso al descubierto es complejo y actual. Señala
por un lado el extrañamiento de lo local en lo internacional,
y sus negociaciones. Sin olvidar las "técnicas"
contemporáneas de curadorías, que determinan que
culturas o países o continentes, como China misma, aparezcan
o desaparezcan al vaivén de las modas culturales. Por otro
lado, daba a ver los mecanismos de Occidente al curar, y la voluntad
de "dejarse curar" a la que no sólo China, sino
otros países se entregan gozosos. El nuevo orden mundial
de las artes plásticas. Sin olvidarnos de las formas indexicales
en las que "otras culturas" han entrado en las exposiciones
internacionales de estos últimos años, y sus taxonomías.
No puedo dejar de pensar en el hecho de que esto sea revelado
por Hong Hao, artista chino, amante de Borges. Pues en lo que
hoy parece más propiedad de Foucault que del argentino,
Borges había contado que en una Enciclopedia china los
animales estaban divididos en: a) pertenecientes al Emperador;
b) embalsamados; c) amaestrados; d) lechones; e) sirenas; f) fabulosos;
g) perros sueltos; h) incluidos en esta clasificación;
i) que se agitan como locos; j) innumerables; k) dibujados con
un pincel finísimo de pelo de camello; l) etcétera;
m) que acaban de romper el jarrón; n) que de lejos parecen
moscas.