|
Contribución de Trama para Shifting Maps,
publicación de Rain.
En inglés se usa la expresión "Chinese
whispers syndrome", como una metáfora para referirse
al fenómeno de comunicación en el cual los mensajes
enviados de una persona a otra se adulteran en el camino, por interferencias
o interpretaciones equívocas, intencionadas o no. La figura
proviene de un juego de niños popular en todo el mundo en
el que los participantes se sientan en un círculo. Uno de
ellos susurra una frase larga al que tiene al lado, y luego cada
participante, a su turno, susurra lo que ha escuchado al siguiente.
El último participante anuncia lo que cree haber escuchado.
En países en los que conviven más de un idioma, también
se juega con esta variante: el mensaje se transmite alternativamente
en uno y otro idioma, en una cadena de traducciones y contra-traducciones
que acelera la transformación azaroza permitiendo que se
permeen significados propios de la retórica narrativa de
cada lenguaje, metáforas, gestos y modos de comunicación
no verbales . Cuando las referencias comunes entre emisor y receptor
se agotan, cuanto menos precisa se vuelve la sintaxis del mensaje,
más importancia cobra el lenguaje gestual, el cuerpo que
lo acompaña y la experiencia orgánica del susurro
en sí en la comunicación.
Me resulta tentador analogar este fenómeno
a las experiencias de intercambio artístico realizadas en
Trama. En un primer momento podría entenderse que semejante
analogía parte de una experiencia negativa del intercambio,
descreyendo de la posibilidad de verdadera comunicación entre
las partes intervinientes. Propongo en cambio analizar por qué
tendemos a categorizar como negativa esta tendencia al malentendido,
cuando es la expresión natural de lo que recogemos en los
primeros pasos de intercambio en un programa como Rain.
En el debate de cierre de las actividades de Trama
en 2001, concluye Reinaldo Laddaga:
"-Me parece apasionante y sorprendente el nivel de contacto
y persistencia que mantenemos (durante el debate) en medio del
general malentendido. Creo que si es apasionante una situación
como esta es justamente por el nivel de generación de malentendido
que hay, que es difícil generar en situaciones más
formalizadas, del tipo de la clase o del seminario académico,
o del grupo de amigos, justamente, malentendidos sin duda que
tienen que ver con que estamos poniendo cada uno de nosotros una
enorme cantidad de cadenas de reflexión y especulación
alrededor de términos como institucionalización,
o institución o globalización que sin duda entendemos
cada uno de nosotros de modos bastantes diferentes en función
de nuestras historias intelectuales en particular, de nuestra
procedencia no sólo a largo plazo, sino en estos días
y sobre todo de la evaluación que hacemos respecto al valor
político local, en relación al uso de cada una de
estas palabras."(1)
Los artistas involucrados en Rain proponemos en cada una de nuestras
actividades en la red el intercambio de artistas e ideas a través
de diferentes ejes geo-políticos: sur-sur, sur-norte, norte-sur.
Descripto en estas pocas palabras, pareciera que estamos hablando
de una intención fluida de intercambio entre contextos disímiles
en la que se da por descontado que el intercambio en sí mismo
beneficiará a todas las partes por igual.
Sin embargo, tomando en cuenta que cada actividad es propuesta
por un anfitrión específico, y que este anfitrión
imprime a la propuesta las circunstancias geopolíticas, artísticas,
culturales e intelectuales de su contexto, pareciera que podemos
enriquecer este análisis tratando de discernir qué
características tienen estos intercambios en cada caso según
el anfitrión que proponga el intercambio, que se verá
condicionado por la capacidad de imaginación de sí
mismo, de imaginación del otro y de gestión y concreción
de su hipótesis de intercambio.
Partiendo desde el punto de vista que me toca analizar, el de Trama:
¿Cuáles son las características específicas
de este intercambio cuando el anfitrión, el iniciador de
la propuesta proviene de un contexto como el argentino en el cual
los procesos de cristalización del arte contemporáneo
-el modernismo, el postmodernismo y la globalización consecuente-
son "procesos de una aparición traumática y represiva
en nuestro horizonte?
(Ambos fenómenos) "aparecieron después de
una década de dictadura, una dictadura que exiló
o diezmó además una gran parte de nuestra inteligencia,
e inevitablemente entonces aparecieron como una imperiosa imposición
de los tiempos y con una urgencia que no daba posibilidad de asimilación
crítica, ni permitía el desarrollo de un campo de
confrontación de la naturaleza que fuera. Se trataba de
un sencillo tómalo o déjalo, y ya dejarlo era promesa
de salirse de la historia.
(
) No hubo posibilidad de discutir, en realidad no hubo
posibilidad casi de comprender, el desarrollo de estos fenómenos
fundantes de la época, globalización y posmodernidad,
y poder definir de un modo asequible el tipo de condicionamientos
y determinaciones que implicaron su presencia, como nuevo e irreversible
panorama de una época que nos tomó por asalto y
desconfiados."(2)
A continuación describo dos proyectos generados y debatidos
en el ámbito de Trama. El primero es analizado aquí
en un intento por describir modos de pensamiento que atraviesan
la práctica artística joven local y que informan de
algunas estrategias de supervivencia artística en la región,
ligadas a los procesos irregulares de asimilación del posmodernismo
y la globalización ya enunciados: apropiación, narración,
contingencia y parodia(3)
parecieran ser mecanismos útiles de construcción de
pensamiento en situaciones de incertidumbre, en las que se negocia
la razón de ser de la práctica artística día
a día.
El segundo es una propuesta de intercambio artístico diseñada
para Rain teniendo en cuenta las características de intercambio
deseadas desde Trama en concordancia con la escena local.
El cuerpo como contexto
El artista tucumano Sandro Pereira (1974) trajo a debate para el
Encuentro de Análisis de Obra que Trama organizara en Buenos
Aires en 2000(4)
, un trabajo en progreso al cual tituló Sellos de vida, si
bien se refiere a él como "las Marilyns".
Ese año Sandro tomó la decisión de hacerse
tatuar en su espalda una serie de retratos de Marilyn Monroe tomando
como modelo una reproducción de la famosa obra de Andy Warhol
incluida en un libro de difusión masiva sobre el pop art
norteamericano. Por cada suceso significativo de su vida, sucesos
que de acuerdo al criterio del artista son hitos en su vida personal,
Sandro se tatúa una Marilyn. El resultado es siempre distinto,
no sólo porque el tatuaje es inevitablemente un proceso que
al usar de soporte la piel es de por sí orgánico e
impredecible, sino también porque los artistas tatuadores
son siempre distintos, y consecuentemente son distintas las Marilyns
resultantes, que distan mucho de reproducir los rasgos de la diva,
más bien representan mujeres tucumanas parodiando a Marilyn:
cabellos cortos teñidos de rubio, (como los de la misma Monroe),
lunar sobre la izquierda, entre la mejilla y el labio, boca entreabierta,
pestañas postizas.
 |
Confrontados con la obra en una situación íntima(5),
como a quien se le ofrece compartir el dudoso espectáculo
de una herida despues de una operación delicada, surgen algunas
primeras preguntas: ¿Por qué Sandro elige las Marilyns
de Warhol para tatuarse? ¿Por qué los hechos transformadores
de su vida equivalen a una Marilyn en su espalda? Y finalmente y
más importante, ¿por que me lo está mostrando?
Si generalmente un tatuaje es una marca explícita y elocuente
que identifica y celebra al grupo social al cual pertenece un individuo,
¿cuál es el proceso de identificación que genera
Sandro con sus Sellos de vida?
Es larga la cadena de transformaciones que el artista enlaza en
este proyecto: la imagen de Norma Jeane Mortenson, teñida
y travestida en Marilyn Monroe, objetivada en ícono de serigrafía
por Andy Warhol, apropiada por Sandro con cierto sentimentalismo
existencialista, transformada una vez más en el accidente
impuesto por su piel al signo, atravesada por el imaginario personal
del artista tatuador, y repetida en serie en la espalda de Sandro,
siempre distinta, nunca Marilyn Monroe y siempre las Marilyns de
Sandro.
Cada Marilyn es una excusa para comenzar un relato, acceder a una
anécdota privada que necesita ser vuelta a contar, y que
en cada oportunidad que se cuenta reafirma su identidad, reafirmando
la contingencia de la operación.
La actividad que parece realizar Sandro en este intento alquímico
de transformación de una figura emblemática del pop
norteamericano en un "sello de vida" es una traducción
visual, en la cual la naturaleza retórica inevitable de cada
lenguaje -que suele eliminarse en favor de la sintaxis en todo proceso
de traducción- literalmente toma cuerpo en su cuerpo. Si
con Spivak "la traducción es el acto de lectura más
íntimo" y "la tarea del traductor es facilitar
el amor entre el original y su sombra"(6),
entonces Sandro el lector/traductor ofrece su cuerpo no sólo
como interface sino como garantía de que esa retórica
se haga explícita.
El contexto como texto
Contexto es un proyecto de cooperación e intercambio entre
artistas que recorrerá diferentes ciudades que albergan actividades
de las iniciativas en Rain: San Miguel de Tucumán (Argentina),
Jakarta (Indonesia), Bamako, (Mali), Durban (Sudáfrica),
Belo Horizonte (Brasil), Mumbai (India) y Duala (Camerún).
Los proyectos planteados por los artistas invitados en cada una
de estas ciudades investigarán la relación entre texto
y contexto.
El trabajo se desarrollará en forma de una cadena de colaboraciones
entre pares de artistas. Cada artista participante cumplirá
dos roles: como asistente y anfitrión en su propia ciudad
de un artista invitado a desarrollar un proyecto, y como artista
invitado a realizar su propio proyecto asistido por un artista local
en otra ciudad.
Contexto comenzó sus actividades en la ciudad de San Miguel
de Tucumán en julio de 2002 con la realización de
la perfomance Punto de vista de la artista invitada Germaine Kruip
(Holanda, 1970), asistida por el artista local Jorge Gutiérrez,
el grupo de teatro La Baulera, la artista organizadora Carlota Beltrame
y el filósofo Jorge Lovisolo(7).
La cadena de colaboraciones que propone Contexto implica ciertos
mecanismos propios de la narración y de la tradición
oral. Esta narración que se trasvasa de un contexto al otro
se construye a través de distintos lenguajes: corporal, visual,
textual y gestual.
Un lector competente es aquel capaz de reponer los implícitos
y de realizar las acciones que se requieran para comprender el texto.
Leer podría entenderse como una transacción social
en la cual el lector participa tan activamente como el autor del
texto. Si entendemos el texto como el cúmulo de referencias
particulares y contingentes que afectan un determinado contexto,
el narrador de ese texto como el artista anfitrión que invita
al intercambio y el lector como el artista visitante, podemos comenzar
a analizar qué competencia tenemos los artistas como lectores
de nuestro propio contexto, y cuánto de él logramos
traducir cuando nos enfrentamos a otro contexto diferente al que
hace necesaria nuestra obra.
Cuando este texto disponible no sólo se lee sino que se
es narrado con el objetivo de que sea vuelto a contar por el oyente
a un tercero, que éste a su vez luego de escucharlo/leerlo
se transformará en narrador/autor a su vez, contándoselo
a un cuarto, estamos en presencia de lo que Karl Kroeber describe,
hablando del relato oral, como "una interacción entre
impulsos que dan forma y definen, y contra-impulsos que expanden
y crean desorden."(8)
En Rain el conocimiento que cada participante tiene del contexto
que visita está básicamente informado por las historias
y lecturas que proveen las obras de arte e ideas de los artistas
participantes. Esta contingencia, que puede provocar malentendidos,
no deberíamos verla como una falla en la comunicación
que lleva a generalizaciones no objetivas, sino más bien
como la fuerza y el punto de intercambio deseable por la certeza
e intensidad que genera.
La perspectiva del encuentro con esos otros artistas visitantes,
ofrece la posibilidad de encauzar el deseo de contar historias con
la esperanza de encontrar en el otro una semejanza que nos resulte
familiar, y que nos permita construir una red de asociaciones y
sentidos que den forma y solidez a nuestros esfuerzos individuales
y que a la vez los desafíen y pongan en duda.
Este texto comenzó con la descripción de un fenómeno
de comunicación fallida. Parecía entonces que urgía
articular propuestas que lograran esquivar las consecuencias de
semejante pérdida de precisión en el intercambio de
conocimiento. Sin embargo, pareciera haber una excepción
al síndrome: cuando se trata de articular intercambio de
pensamiento artístico, quizás finalmente el gesto,
la piel y el cuerpo con su contingencia y particularidad se impongan
sobre la lógica de la sintaxis y logren comunicar lo único
verdaderamente comunicable. Quizás los murmullos chinos no
sean, después de todo, un juego de niños.
Claudia Fontes
Brighton, mayo de 2003
|