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He llamado esta charla "¿Puede todo
ser provisorio?" en honor de Vladimir Ilyich Lenin. Se dice
que en 1919, cuando Malevich estaba instalando la escuela UNOVIS
en Vitebsk Lenin le encargó que hiciese trabajos en los espacios
públicos pero "que todo lo que hiciesen fuese provisorio".
En vista de cómo se fue desarrollando la historia del comunismo
me he tomado la libertad de convertir este comentario en una pregunta.
¿Puede todo ser provisorio? ¿Y qué queremos
decir con provisorio, no cuando se trata de espacios transitorios
de dominio público, si no del espacio público institucional
del museo, la kunsthalle (la sala de exposiciones) o espacios dirigidos
por artistas, que es donde paso más tiempo (por lo que los
tengo que incluir) pero también creo que estos agregan un
elemento constructivo en el replanteamiento de la relación
del arte con lo social en nuestra época, claramente pos vanguardista
(pos guerra fría), en la que ambos parecen afirmarse.
Entonces podemos replantearnos la institución desde lo provisorioun
término que puede abrir el espacio para imaginar estrategias
alternativas, especialmente en el caso de museos con una colección
para conservar, instituciones que se postulan a una supervivencia
a largo plazo, si no eterna. Estos términos plantean muchas
preguntas. ¿Cuándo decimos provisorio nos referimos
a un tipo de resistencia o de diferencia al desarrollo institucional
actual, o a una manera más rápida de distribuir y
de discutir el arte? Puede lo provisorio proveer el principio alternativo
estructural a través del cual las cosas cambien así
como Ade dijo que la exposición Ruang Rupa era distinta porque
se había organizado de manera diferente. Quiero pensar este
término provisorio como una herramienta que abra LO QUE PODEMOS
LLAMAR AUTOCRÍTICA INSTITUCIONAL. Es útil porque se
refiere al tiempo más que al espacio y a la continua división
de tiempo en unidades no específicas durante las cuales las
instituciones pueden adoptar diferentes personalidades, diferentes
identidades para artistas y para su público.
Estoy tratando de comprender la idea de estrategias temporarias
desde dos puntos de vista: uno en mi capacidad de director del Rooseum
en Malmö. Voy a hablar de lo que estamos haciendo ahí
para tratar de cambiar algunas de las posibilidades de una institución
en marcha para responder a las condiciones actuales. La segunda
va a ser estudiar lo que se denominan galerías dirigidos
por artistas o espacios alternativos para ver cómo han surgido
y han sido efectivos en varias partes del mundo. Cuando hago esto,
quiero concentrarme en la Bienal de Gwangju 2002 en Corea que estoy
co-curando.
Empiezo, al revés, si se quiere, mirando los problemas del
museo tomado como representante del sistema tal cual existe.
Hace poco fui a una conferencia de Chris Dercon (BvB) quien habló
en forma bastante deprimente de la crisis general de los museos
y de las kunsthallen.
La enumeró así (si recuerdo bien)
Crisis de Fondos
Crisis de Audiencia
Crisis de Significados
Crisis de Legitimación Política
Crisis del Arte como Vanguardia
Crisis de la Arquitectura
Crisis del Mercado
Ahora, como uno de mis trabajos actuales es dirigir la sala de exposiciones
en Malmö, puedo comprender muy bien lo que Dercon siente. Pero
también creo que se pueden replantear las descripciones que
hizo en términos menos cataclísmicos no como
crisis, si no como cambios en la manera que el arte mismo se produce,
se encarga, se desarrolla, se distribuye y se discute. Con esto
quiero decir que los desafíos que surgen del patrocinio y
del apoyo político reducidos, o la creciente demanda de que
la comunidad esté representada y de que la audiencia se sienta
comprometida, cuestionan el propósito y la misión
tradicional del museo y de la sala de exposiciones en forma creativa
y efectiva, a la vez que sugieren que otro tipo de estructuras y
organizaciones podrían reemplazar los modelos tradicionales
de salas de exposiciones, museos con una colección y galerías
comerciales.
Tomemos primero el Rooseum como ejemplo de una institución
que está en proceso de crear una estrategia potencialmente
alternativa. Les quiero leer un informe que publicamos a comienzos
del nuevo programa en Marzo del 2001. El título es:
"¿Cuál es el propósito de instituciones
como el Rosseum?"
Es tentador decir "ofrecer esperanza, fe y caridad en momentos
complicados", pero esto es demasiado fácil. Yo me he
preguntado si las instituciones de arte no se ven forzadas por el
modificador "arte" y sus significados populares. El término
"arte" puede empezar a describir ese espacio en la sociedad
para experimentar, cuestionar, descubrir que la religión,
la ciencia y la filosofía ocuparon esporádicamente
en tiempos pasados. Se ha convertido en un espacio activo en el
lugar de la observación pasiva. Por lo tanto para que las
instituciones puedan promover estas posibilidades tienen que ser
en parte centros comunitarios, en parte laboratorios y en parte
academias, con menos necesidad de las funciones establecidas de
las salas de exposiciones. También deben ser políticas
en una forma directa, llevando a su término las consecuencias
de nuestras políticas extremas de libre mercado.
Otras preguntas tienen que ver con si las instituciones individuales
tendrán el coraje de encontrar su propio equilibrio entre
esta mezcla o si seguirán el viejo modelo central-periférico,
y si los patrocinantes pueden ser persuadidos de dejar de lado sus
justificaciones turísticas de las instituciones de arte a
favor de mayor creatividad en el pensamiento y la inteligencia de
la sociedad.
Los primeros pasos son reorientar la dirección de la organización
a través de un cambio de identidad de la arquitectura del
Rooseum. Los tres niveles se separarán en términos
de función con talleres y una sala de proyectos en el piso
alto, el vestíbulo central para exposiciones y producciones
de gran escala, y un archivo viviente y micro cine abajo. El programa
de los próximos cinco años será provisional
y provisorio dado que estaremos aprendiendo en la práctica
cómo usar el edificio y a crear una audiencia en la ciudad
y en la región. Van a haber alrededor de veinticinco actividades
diferentes durante el año, desde charlas y funciones de una
noche a artistas residentes y exposiciones internacionales importantes.
Fin de la cita.
La intención de este informe fue de diseñar una misión
ambiciosa e identificable para el Rooseum, como un lugar no sólo
de experimentación artística sin no también
como ensayo institucional un lugar en el que se pueden desarrollar
nuevas estrategias.
Permítanme que les muestre rápido algunos de los proyectos
que hemos emprendido, que exponen la naturaleza temporal de nuestra
actividad.
En marzo, Mark Bain, en una "acción severa de desmantelamiento"
levantó en el aire la pared de 6 mts de alto que había
dividido el espacio desde la inauguración y la balanceó
a través del espacio hasta apoyarla horizontal sobre el piso.
Sobre este mismo escenario improvisado, Will Bradley organizó
su proyecto "Todas las agujas R en Rojo" en el que grupos
(musicales) locales desconocidos fueron invitados a una primera
sesión de grabación. Una serie de actuaciones culminaron
en una noche de música electrónica que después
fue lanzada como un vinílico.
En lo que va a ser el micro cine hicimos "Cortar el Aire por
la Mitad dentro de un Espacio Determinado" de Martin Creed
un espacio lleno de globos.
También instalamos el archivo futuro, invitando a todos los
artistas con los que trabajaremos durante los próximos cinco
años a que contribuyan con 10 items libros, CDs o videos-
a lo que va a ser una biblioteca ecléctica de inspiraciones
individuales.
Presentamos dos talleres de artistas y el micro cine donde antes
era una sala de muestras, en el que se llevarán a cabo proyecciones
de películas de arte y discusiones.
Estos proyectos, en particular, atrajeron sub grupos de la audiencia
y con Segundo proyecto Vi Comunidades Intencionales- comenzamos
a dirigirnos a un sector más amplio del público. La
exposición reunió 20 artistas contemporáneos
con documentación de comunas y de experimentos sociales desde
1910 hasta los 1980.
Exposición Principal X 3
Joanna Billing
Pavel Althamer
Jasmila Zbanic
Experimentos Sociales
Overall
Christania
Friedrichhof
Una parte vital de este proyecto fue una serie de reuniones públicas
intensivas entre los líderes de las comunas y los de organizaciones
autónomas de "squatters" (ocupadores ilegales)
de Suecia y de Dinamarca. Resultaron conversaciones increíbles
entre las generaciones de 1968 y del 2000 sobre protesta, justificación
o no-justificación de la violencia, el rol de la cultura
y el sentido de los espacios públicos como el Rooseum cuando
se trata de acción directa y de la posibilidad de cambios
sociales. Estos eventos continuaron con el Foro Ippet en el que
un grupo de 20 personas está trabajando más íntimamente
con nosotros en el programa, y sobre cómo podemos involucrarlos
como la primera audiencia para nuestras ideas.
Hemos iniciado también una proyecto llamado ARIES
un acrónimo de Arte e Investigación de las Estructuras
Económicas. Es un proyecto del Rooseum a largo plazo, en
el que trataremos de crear las condiciones en la que los artistas
puedan investigar sin cargo el área económica que
nos afecta profundamente.
La meta de ARIES es hacer algunas preguntas sencillas sobre el papel
y el propósito del arte en el mundo. Estas incluyen cuestiones
sobre si el arte puede referirse a temas de economía, discurso
y resistencia directamente. ¿Puede crear una dinámica
de compromiso a dos puntas dentro de un modelo mundial singular?
¿Qué es la investigación para un artista y
cómo pueden los espectadores y las visitas entrar en contacto
con esta investigación? Por el momento, le hemos pedido a
Jens Haaning que elabore una propuesta para el estudio de la producción
industrial en la India, teniendo en cuenta que los trabajadores
hindúes son procesadores de datos y programadores mucho más
eficientes que los europeos. El quiere saber porqué y si
el cambio de imagen de los que son básicamente los trabajadores
que ganan sueldos más bajos puede llegar a cambiar la relación
entre Occidente y el otro.
Estos espacios e iniciativas son solamente temporarios el
archivo va a desaparecer en enero para ser reemplazado por un Nuevo
proyecto Superflex llamado la Máquina Especulativa. El micro
cine se convertirá en una sala de cine en pleno funcionamiento
para cine de arte en febrero, pero también será el
lugar para las noches del club electrónico. En el espacio
principal, que se usará principalmente para exposiciones,
ya se han visto proyectos fluidos como "Todas las Agujas R
en Rojo".
Alejándonos ahora del Rooseum, me gustaría peguntar
si podemos imaginar una institución de arte contemporáneo
que no sea un mausoleo, una sala de exposiciones o un centro de
entretenimientos, si no un vector fluido, abierto, en el que diferentes
grupos, objetos, individuos y zonas de información se cruzan
y se diversifican. La fluidez, junto con la temporalidad, un término
que también surgió en la charla de Christian Ferrer
como una propuesta de otro mundo, o, mi término sería,
un lugar de posibilidades, en relación no solamente con los
esfuerzos que estamos haciendo en el Rooseum, si no común
al campo de metas de investigación no comercial en el arte,
que puede interesar a muchos.
La necesidad de fluidez, de instituciones fluidas y, para usar una
metáfora política, de respuesta rápida, surge
de, como yo lo veo, tanto de los cambios en la manera que los artistas
están trabajando y de las expectativas que tienen de las
instituciones en las que trabajan o se establecen Y TAMBIEN de los
cambios en un marco político y social más amplio.
Estos últimos cambios son el resultado de la tecnología,
cambios en la organización y en las demandas del capitalismo
y también los cambios que están experimentando la
audiencia del arte o los ciudadanos de Occidente en su subjetividad.
Me parece todavía demasiado fácil desestimar el colapso
de la existencia de un socialismo real como un cambio definido en
el mar de nuestra situación actual. Imprevisto quizá,
a lo que ha llevado, para decirlo sencillamente, es al fin de las
batallas ideológicas explícitas en todos los campos:
el económico, el político y el estético. Mientras
podemos parecer superficialmente estar viviendo en un tiempo donde
"todo es posible", al menos en términos de estilo,
de hecho hay modelos insistentes totalizadores de comportamiento
dentro de las limitaciones del mercado libre del capitalismo que
determinan mucha de la actividad del arte (y otras). En la medida
que el mercado libre del capitalismo se represente como una fuerza
de la naturaleza, más que como una ideología, se reducen
las posibilidades de generar una resistencia meditada, inteligente,
un discurso y hasta la pausa para volver a pensar. La instituciones
en estas circunstancias ya no son un lugar de pelea sobre los significados
entre la audiencia, los artistas y las autoridades, si no simplemente
la oportunidad de colocar un producto. Este estado de cosas ha sido
la causa de las crisis más existenciales de los museos, así
como las relacionadas directamente con la legitimidad política
y la recolección de fondos públicos, dado que los
niños de 1968 ven su (contra) cultura alimentar a la sociedad
de consumo demasiado fácilmente y el abastecimiento al público
eclipsado en muchas áreas por galerías comerciales,
coleccionistas privados y organizaciones de artistas. Las preguntas
que quiero hacer son: ¿qué posibilidades crea esta
situación? ¿Puede este desafío pos-1989 dar
nueva vida a estas instituciones y a las estrategias para el encuentro
del espectador con el arte? ¿Puede discutir directamente
los temas que se refieren a la economía, al discurso y a
la resistencia? ¿Cómo puede el arte adquirir mayor
complejidad nuevamente a la vez que retiene este nuevo grado de
accesibilidad? ¿Cómo puede el espacio de la institución
de arte convertirse en un lugar de encuentro para puntos de vista
contestatarios y en un lugar en el que "las cosas se puedan
pensar de otro modo" sea más factible que en otros lados?
Paralelo a este gran cambio político y cultural han sido
las exigencias cada vez mayores de las audiencias que exigen participación
y responsabilidad, a la vez de una mayor conciencia de los roles
que deseamos actuar en varias situaciones sociales. El mercado ya
está desarrollando estas tendencias rápidamente
desde la nueva ropa Levi personalizada a Nike escribiendo nuestro
propio logo en las zapatillas, corporaciones que tratan de proveernos
con más y más elecciones activas dentro de los confines
de la rentabilidad. Hacer nuestra propia ropa o zapatillas no está
en nuestros planes, pero ésta puede ser uno de las formas
de encauzar la producción del arte dentro de un curso social,
o al menos pensar en cómo las elecciones del espectador de
una obra de arte son (o deberían ser) más abiertas,
más atractivas y más capacitadas que cualquiera que
pueda ofrecer una corporación.
Este emprendimiento no tiene solo algo que ver con el mercado, si
no con la comprensión de teorías sobre la teatralización
cotidiana de nuestras vidas que fueron desarrolladas por gente como
Judith Butler y Hannah Arendt. Ellas, y otros, proponen una expansión
de la idea de actuación de lo teatral a condiciones sociales.
Más aún hoy, cuando tenemos "reality shows"
en la televisión, Big Brother y un gran crecimiento en los
espacios adjudicados a la "teatralidad cotidiana", debemos
tomar conciencia que cada uno de nosotros actúa hasta cierto
punto como si siempre fuésemos observados y como si una cámara
registrase todos nuestros movimientos.
Este intensificación de la experiencia banal cotidiana, quizá
el final de cada día como una categoría de experiencia
útil reemplazada por representaciones mediáticas de
la vida cotidiana, tiene vastas implicaciones para el escenario
que es una galería o un museo. Somos, si se quiere usar un
eslogan, una sociedad en la cual "todos somos actores"
una evolución paralela que no reemplaza a la de Beuys
"todos somos artistas" y estamos actuando un papel
para el que el guión se escribe en el mismo momento que lo
actuamos. Si cada uno de nosotros es un artista y un actor, entonces
se quiebra la relación jerárquica previa entre artistas
y audiencia Somos individualmente mucho más complejos que
la audiencia a la cual se dirige el museo o la exposición
de arte, pudiendo en diferentes momentos actuar roles de artistas,
espectadores, curadores, críticos, conservadores, radicales,
capitalistas, activistas, etc. Algunos de estos roles se adaptan
a las expectativas, otros provocan, y algunos se pueden disfrutar
por el placer del cambio. Una tarea que les sugiero a las instituciones
de arte entonces es aceptar el desafío de esta nueva audiencia
potencial. Debemos crear los campos y los escenarios en los cuales
los roles se pueden intentar en relación con el arte, aunque
más no sea porque los artistas nos preguntan más y
más, cuál es su público, cómo pueden
involucrarlo, cómo pueden conocerlo, etc.
Entonces tenemos estos dos cambios uno que cierra las opciones
dentro de la estructura
político-económica y el otro hacía condiciones
más fluidas de recepción que requieren una respuesta
de las instituciones culturales. A estas instituciones se les exige,
con razón, a través de la subvención de fondos
públicos accesibles en Europa Occidental, servir y crear
para la sociedad en la que se encuentran. ¿Cómo pueden
hacer esto hoy? Creo que un acercamiento es seguir las pautas de
fluidez que corren a través del capitalismo, la construcción
de la identidad histriónica y en el corazón del cambio
tecnológico. Cambio, aprovisionamiento, temporalidad no son
palabras fácilmente asociadas con los museos, pero podrían
serlo especialmente con las kunsthallen, pero también
estoy pensando en instituciones que tienen colecciones bajo su responsabilidad.
Por eso, en el Rooseum estamos tratando de hacer algo que ponga
a prueba el concepto de la institución fluida. ¿Qué
aspecto tiene? En algunos aspectos no es tan diferente, en otros,
espero, es muy distinta. En teoría, una institución
fluida debería ser auto.-crítica, cambiable, insegura,
pero también un lugar adoctrinario en el que, sin las restricciones
de la ley, todo lo imaginable es posible. Esta imaginación
surge, por supuesto, de los artistas, pero también de una
amplia gama inarticulada de visitantes y de constituyentes que son
parte de una institución cultural. Trataremos de proveer
el terreno donde las obras de arte desencadenen posibilidades que
puedan ser eventualmente actuadas en la imaginación de la
audiencia, que les permitirá ensayar desde roles de identidades
diferentes. Animaremos a la gente a volver, y a hacer cosas diferentes,
y finalmente el Rooseum se convertirá en una suerte de espacio
de juegos para adultos, uno en el que los roles temporales que se
ensayen puedan estar conectados con las posibilidades mucho más
limitadas de la vida social cotidiana.
Habiendo delineado algunas respuestas posibles desde la institución
tradicional, aún más productivo sería construir
nuevas estructuras institucionales para llevar el arte a una interrelación
con el público, o permitir a los artistas llevar a cabo algo
similar a la investigación lejos de las exigencias de la
responsabilidad pública.
Me parece que mucho de este potencial cabe en los términos
"espacio dirigido por un artista" o en organizaciones
como la que me ha invitado hoy. Particularmente en lo que podemos
llamar los "centros excéntricos" del arte, lugares
en los que no existe una gran infraestructura de museos, galerías
y espacios de exposiciones, lugares como Yakarta, Varsovia, Buenos
Aires o Glasgow. Es a partir de estas proto-instituciones que estos
lugares tienen la posibilidad de trascender y los artistas locales
de sentir que su trabajo vale la pena a partir de una posible apreciación
internacional. Es cuando una comunidad de arte se organiza, cuando
deja de sentirse marginada para seguir trabajando en los temas que
le interesan, que sucede algo nuevo. Sorpresivamente dentro de una
actividad tan individualista, es a través de grupos de artistas
que estos momentos y lugares generan energía. Si pensamos
en estrategias alternativas en términos de prioridades para
la recaudación de fondos y para el desarrollo cultural urbano,
invertir relativamente pocos recursos en estas micro organizaciones
rasas en pequeña escala sería, por lo menos, tan efectivo
para cambiar la percepción interna y externa de la ciudad
como proyectos de gran infraestructura cultural.
Para poner a prueba estas ideas sobre el sentido de los lugares
dirigido por artistas, me he comprometido a hacer de la Gwangju
Bienal de Corea un lugar de encuentro y aldea global de este tipo
de organizaciones. Invitaremos alrededor de 25 de estos "grupos
alternativos" principalmente de Europa y de Asia. Es notable
cuan internacional, es decir, global, es esta evolución.
De Yakarta a Singapur, Bangkok, Hong-Kong y de Beijing a Seúl,
o de Estambul a través Sofía, Varsovia, Copenhague,
Bilbao y Edimburgo son formas diferentes del mismo modelo
de espacio dirigido por el artista, lugares donde el arte es creado
y puesto a prueba con mayor discernimiento y donde la cultura visual
de una ciudad se forma, imagina, cambia y desde donde es proyectada
al voraz circo de arte contemporáneo global.
Concentrándonos en estas organizaciones, y permitiéndoles
auto curar proyectos dentro de las salas de la bienal asiática
más reconocida, queremos señalar la importancia que
han adquirido. Nuestro proyecto va a enfatizar tanto los grupos
como elementos integrales y el posible intercambio entre ellos.
Como ya he dicho, estos grupos de artistas emergieron como un fuerza
clave en el hacer del arte, dado que los mismos artistas han elegido
negociar bases distintas para la creación de instituciones,
organizaciones, la relación del arte con la sociedad y la
posición del arte en la llamada economía global. Una
de las motivaciones para los artistas parece ser la creación
de espacios alternativos independientes, para poder subsistir sin
ser dominados por el mercado o la institución. Este evolución
es una bella metáfora del poder de la negociación
de lo local con el poder económico globalizado y el número
creciente de iniciativas, no solamente en el arte, también
en la política en MOVIMIENTOS ECONÓMICOS PARA LOGRAR
que todo tipo de esfuerzos accedan a soluciones alternativas.
Esta cuestión de la institución fluida, sensible y
responsable no tiene que ver, entonces, solamente con el mundo del
arte, si no también con la cristalización de un movimiento
paradójico, tanto en dirección a un cosmopolitanismo
global (o cosmopolitanización como forma de expresar una
búsqueda activa de un mayor mestizaje globalizado), como
a la afirmación de identidades locales. A este respecto,
me parece que una forma basada en la cosmopolitización urbana
(local y global expresada en términos de la riqueza de la
mezcla cultural de la ciudad), es preferible a la identidad étnica
esencialista, que parece ser la alternativa.
Lo que proponemos para Gwangju, entonces, es sugerir esta cosmopolitización
a través de la construcción de la bienal. Los planos
de la planta de cada espacio se reconstruirán usando paredes
sencillas de madera terciada y cada grupo auto curará su
propia presentación. Esto va a variar de muestras individuales
y colectivas a exposiciones históricas de sus ciudades de
origen, y de actuaciones a presentaciones de video, páginas
en la red o documentos urbanos. Crearemos lo que espero que sea
un punto de encuentro internacional extraordinario con Varsovia
situada al lado de Yakarta o Beijing al lado de Taipeh. Estos encuentros
dejarían en claro que los lugares mencionados no tienen que
imitar el mismo tipo de instituciones de arte que los centros del
primer mundo Uno puede inventar su propia manera de hacer arte y
de existir como artista.
Finalmente me gustaría sugerir otra metáfora posible
a la que llegué recientemente leyendo el Viejo Testamento.
Pensé en la Torre de Babel como un modelo operativo el
predio que reúne diferentes tipos y clases de actividad en
el que se combina lo público y lo privado. Por ejemplo, parte
de lo que están logrando las estrategias alternativas es
dejar de definir el arte y las instituciones de arte como separadas
de otra clase de espacios públicos. En vez, pueden compartir
los atributos de la biblioteca y de la red de internet, o de los
centros comunitarios, el laboratorio y la academia o sea,
todos los sitios de discurso curioso, informado e inteligente.
En estos términos, la creciente permisividad y hasta promiscuidad
de los últimos 20 años han sido muy importantes para
mi. El arte ha sido el hogar de la actividad creativa que rebasó
de otras categorías gente de cine que se aleja de
la producción comercial y exhibe en galerías, los
mismos actores, músicos, hasta teóricos, que encuentran
el discurso puramente filosófico demasiado forzado, han comenzado
a mudarse hacia las disciplinas culturales y la investigación
en el arte. Esta permisividad es la mayor fuerza del arte hoy y
un movimiento que va a contrapelo de la creciente especialización
de la sociedad en otras áreas. Nuestra tarea en términos
de estrategias alternativas es entonces crear instituciones y mecanismos
que respondan a esta permisividad, creando físicamente esos
lugares de posibilidad e hibridez que el arte hoy parece requerir
urgentemente.
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Charles Esche (1962) es escritor y curador.
Vive en Edinburgo y Copenaguen. Es Director del Rooseum Center for
Contemporary Art, Malmö e investigador en el Edinburgh College
of Art donde trabaja con la proto academy , un proyecto
académico orientado a descubrir modelos educativos más
efectivos y abiertos para la enseñanza avanzada en arte.
También es editor de AFTERALL, un diario de arte publicado
dos veces al año por el Central St.Martins College of Art
and Design, Londres. En 2002 será uno de los tres curadores
para la Bienal Gwangju en Corea.
En 2000 co-curó dos mega muestras; "Intelligence
New British Art" en la Tate Gallery, Londres y "Amateur
Variable Research Initiatives" en el Konstmuseum
y la Konsthall, Göteborg. Es consejero en la Rijksakademie,
Amsterdam, asesor curatorial en la Foundation of Art and Creative
Technology, Liverpool, co-curador de la sección británica
en ARCO 2001, Madrid, miembro del directorio de la Emanuel Hoffmann
Foundation, Basel y ha escrito para numerosos catálogos y
revistas en Europa incluyendo: Douglas Gordon, Kunstverein Hannover;
Otto Berchem, Artimo, Amsterdam; Hinrik Sachs, Moderna Museet, Stockholm;
Mark Lewis, Film and Video Umbrella, London; Superflex, Kunstverein
Wolfsburg and Simon Starling, GzK, Leipzig.
Desde 1993-1997 fue Director de Artes Visuales en Tramway, Glasgow
donde curó muestras de Elisabeth Ballet, Christian Boltanski,
Christine Borland, Douglas Gordon, Niek Kemps y Stephen Willats
así como también exposiciones grupales como Trust
y The Unbelievable Truth. Ha curado exposiciones internacionales
y eventos sobre arte y nueva tecnología en Video Positive
97 e ISEA 98 en Liverpool y Manchester.
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