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Debate de cierre 21-11

Panelistas: Eduardo Molinari, Ade Darmawan, Oscar Brahim, Christian Ferrer.

 

Eva Grinstein: -Christian antes hablaba de las viejas categorías que dejaron de ser útiles, como por ejemplo hablar de arte de elite, arte popular, arte de vanguardia, categorías que fueron quedando de lado. Y de repente me apareció la dicotomía entre el arte por el arte y el arte comprometido. Me llamó mucho la atención que hoy hablabas del odio hablando de la obra de Oscar, y ayer Reinaldo hablaba de la indignación, hablando del Grupo de Arte Callejero. Y pensaba cómo esas dos ideas están tan ligadas al arte con la proyección social que estamos analizando en estas mesas. Me apareció entonces la dicotomía entre el arte por el arte y el arte comprometido en relación con la proyección social y veo claramente el lugar de lo comprometido y no cuál le puede caber al del arte por el arte, como por ejemplo, intento de embellecimiento sobre la ciudad.

Christian Ferrer: -¿Embellecimiento?

Eva Grinstein: -Embellecimiento. Una reacción del artista que no sea indignada u odiosa y que parezca más fresca, si querés…

Christian Ferrer: -Yo no soy un crítico de arte, no podría responderte a eso… El gesto indignado y el gesto amoroso no son opuestos. Son como tonos de la misma gama cromática. Eso lo sabe cualquier pareja, entre el amor y el odio hay circulaciones químicas, como un alambique. Por lo tanto en absoluto la indignación lleva a compromiso social como la amorosidad o el gusto por el ornamento lleva al arte por el arte, me parece. Eso por un lado. Tampoco veo claramente esa dicotomía arte por el arte o arte con compromiso social, me parece muy relativo. Las obras que perduran son obras que son buenas en sí mismas, no importa si provienen de la escuela realista del siglo pasado o de la escuela simbolista. Muchas obras realistas, comprometidas con el pueblo eran espantosas y muchas obras simbolistas son significativas socialmente al día de hoy. Por otro lado, está la cuestión de la indignación, del odio, son móviles, son pasiones interesantes. Cuando yo leía todos los proyectos que habían sido presentados una pregunta que me surgía era ¿por qué quiere hacer esto? Es decir, no solamente veía "A ver qué interesante" Si no, "de dónde provendrá esto, cuál será el estímulo, cuál será su pasión?" Una chica quiere fotografiar cumpleaños de quince, otra persona quiere fotografiar empleadas domésticas. ¿De dónde viene esto? ¿Por qué a Sonia Abián se le ocurre trabajar con las frases de políticos? ¿Qué ha sido irritado en cada persona para que se fuera formando una imagen de que había que hacer algo con esto? ¿Qué relación tiene Florencia Blanco con los cumpleaños de quince? Creo que eso surgió en una reunión y a mí me sorprendió descubrir que la mitad de las chicas habían tenido cumpleaños de quince y la mitad no. Eso era interesante de por sí, marca una relación distinta. No me acuerdo si vos habías tenido cumpleaños de quince, creo que no, ¿no?

Florencia Blanco: -No

Christian Ferrer: -Lo mismo pasa con el trabajo de Friedman, es decir haber tenido alguna experiencia con empleadas domésticas también es un estímulo distinto frente a eso. Lo que sí me parece importante es analizar qué tipo de indignación o qué tipo de odio mueve a una persona. Por ejemplo la indignación ante la publicidad, no sé si es tan clara en el siglo XIX como lo puede ser para Oscar Brahim en esta época. Habría que analizarlo pero me parece que no es lo mismo. La presión que tenía la publicidad en el siglo XIX, sin ser inexistente, no alcanzaba a contrapesar otro tipo de estímulos que tenían como destino el clásico consumidor de arte. Por otra lado, cambia la forma de indignación. Yo tomo a Oscar Brahim como una persona de una sensibilidad notable. La mayor parte de las personas no se sienten indignadas por la publicidad. Yo opino un poco como Oscar, yo creo que hay un gran efecto de la publicidad sobre las personas, aunque no es un efecto unilineal, pero no es de descartar ese efecto. ¿A qué voy? A que no nos sorprendemos por la existencia de la publicidad, la damos por sentada. Oscar evidentemente no la da por sentada, la ve ahí todo el tiempo y son sus molinos de viento. Ahí hay otro molino de viento y hay que atacarlo. Entonces eso es lo que a mí me llama la atención del trabajo de Oscar: que nosotros demos por sentado todo el tiempo este mundo publicitario y pensemos incluso que no nos afecta excesivamente.
En relación a la pregunta de Eva, voy a que el grado de indignación que tenemos hoy que sentir, tiene que ser mucho mayor para poder activar. Siempre se dice que los griegos pensaban por el asombro. Hoy no hay nada que nos asombre, hay que sentir horror prácticamente para poder pensar. Y eso también es efecto de la publicidad. No basta con decir indignación u odio. Hay que ver qué tipo de odio y qué carga de odio hay que sentir frente a algo que nos resulta como lo intolerable. Es probable que muy poco tiempo atrás las personas no hubieran aceptado muchas cosas que nosotros aceptamos. Entonces habría que ir analizando, dentro de estos estímulos que llevan a las personas a hacer una obra de arte, cuál es la forma que adquiere esa pasión.

Público: -Quería preguntarte sobre esto de la forma que lleva a esa persona a crear la obra. Sobre lo que decías de la creación de la Argentina como nación, yo me preguntaba si la obra que uno se podría proponer hacer para una intervención urbana no termina siendo reparatoria de todo este mundo, y de todo lo que es la Argentina y de todo lo que se creó como Argentina, de toda esta hipocresía, esta mentira, este odio, esta desilusión y mi miedo era que finalmente es tan fuerte tratar de hacer una obra reparatoria de todo eso que no se puede porque…de quedarse en la nada o de quedarse en tratar de hacer algo reparador para una sociedad que está tan golpeada, no?

Christian Ferrer: -La verdad que no entiendo mucho tu pregunta. Habría que ver en sí misma la obra que te planteas hacer o con la cual trabajas, uno puede proponerse un problema conceptual, pero yo no estoy muy convencido de que esta sociedad…estamos en una sociedad muy dañada, pero todas las sociedades están dañadas. Las presiones que sufre esta sociedad son distintas de las presiones que sufre la persona que vive en Indonesia. Primero por el factor religión, que es distinto en Indonesia que aquí. Segundo por el factor político, la historia política de Indonesia es distinta de la de Argentina. Es un país que tuvo hace 35 años 600.000 muertos. Cuando fue el golpe contra Sukarno. Nosotros tenemos 30.000. Eso no quiere decir que haya un problema de gradación, pero hay que ver cómo cada sociedad lo deglutió, qué tipo de censura y de presión se estableció sobre cada sociedad. Ahora bien, en cada sociedad hay fuerzas regenerativas permanentes. El drama de la Argentina es que los escenarios públicos no permiten ningún tipo de regeneración -por decirlo en términos orgánicos- no permiten una nueva amplitud pulmonar, no permiten que se irrigue mejor la red nerviosa del país. Toda fuerza regenerativa tiene que luchar increíblemente en este país para poder establecer zonas un poco más…limpias -no me gusta la palabra- detesto ese tipo de palabras higiénicas, pero bueno, se entiende…
Yo no creo que sea imposible nada….está lleno de gente que hace cantidad de cosas. Cuando Rocío presentó su primera idea que era hacer mantelitos para las bandejas de los aviones, ella tocaba un nervio central de la Argentina, que era el delirio de fuga ante una situación enorme de maltrato. Pero también es cierto que hay mucha gente que comienza a aprender a luchar en la Argentina de otra manera, es gente joven en general, gente que no está afectada por la vieja simbología de la clase media que se acostumbró a un tipo de relación con el Estado y con la sociedad que ya no es posible. Recién hablábamos con Oscar del factor inmigrante en esta ciudad, es un factor negado, ya no puede negarse más. Uno prende la televisión y el factor inmigrante no está. (A Oscar) Vos lo ves en el taxi, pero en la televisión no está. Uno mira telenovelas, mira programas de animaciones, mira el noticiero: no está. Y sin embargo a tomado barrios enteros.

Oscar Brahim:
-Y si está, por ejemplo, aparece en los noticieros como una guerra entre pobres. Tratan de sumar todas las miserias humanas y exponerlas ahí como si nada. Y ponerle siempre una música como de suspenso, de terror, y el notero pone cara de sufrido, como que acá lo que hace falta es más seguridad, más policía y después cuando termina la nota el tipo pasa a una cosa de la farándula, a otra noticia, y la miseria de la gente queda ahí…

Christian Ferrer: -Aparece como problema social, y sin embargo son prácticas sociales enteras, son formas de establecer intercambios, comercios, nuevas formas de hablar, nuevas formas de relacionar las comidas, que está en toda la ciudad. Y a mí me impresiona que sea tan…que algunas artes no lo tomen en cuenta este fenómeno. En el ensayo no ha aparecido, por ejemplo, en la literatura poco y nada, pero en el cine joven está. En el cine joven es permanente la presencia de la cuestión inmigratoria en la Argentina. Yo atribuyo esto al peso que todavía tiene la conciencia resentida de la clase media en la Argentina. En otras palabras, el hecho de que la clase media se sienta víctima: de las políticas menemistas, de la política del Fondo Monetario Internacional, de la política del Banco Mundial, de las políticas de los marcianos con respecto a la Agentina, del riesgo país, es decir, la clase media está ofendida desde hace mucho tiempo. Pero al mismo tiempo no puede activar, vive en continua relación de debilidad frente al ataque, mientras que las personas que tienen que luchar para vivir, activan y hacen cosas en la ciudad. Por supuesto nada es gratis, no es fácil hacer las cosas. Ser un autor implica una decisión espiritual muy difícil, y al mismo tiempo consecuencias duras. Por eso, la persona que solitariamente piense en constituirse como autor -más allá de que en las horas solitarias hay una constitución de autor- se equivoca: necesita una red de relaciones que pueda fomentarle el impulso. Ahora, en la Argentina se hacen muchas cosas, muchísimas. No todo es queja.

Rocío Pérez Armendáriz: -Esta pregunta es para los cuatro. Afuera estábamos hablando recién con algunas personas y alguien decía que hablaran un poco de cómo es posible que viniendo de lugares tan distintos hubiera en algún punto imágenes similares de alguna manera. Es extraño que por ejemplo los afiches que él hace (señala a Ade Darmawan) tienen una imagen que podría ser de acá perfectamente cuando vienen de un lugar que no tiene absolutamente nada que ver con lo que vos decías: cómo asimila la sociedad las cosas que pasan, los miles de muertos o estas otras historias que tienen que ver con cada país, y como las imágenes que producen, como los murales esos que había que recién comentábamos que podrían estar acá tranquilamente, que tenían frases en inglés o… había algo rarísimo, que yo nunca me hubiese imaginado, que las imágenes que pueden producirse allá sean en algún punto similares a las que pueden producirse acá. Quizás hay un montón de sutilezas que yo me perdí, que por ahí tienen que ver con conocer la cotidianeidad de allá y demás, pero la manera de enmarcar ciertos espacios es similar, inclusive.

Christian Ferrer: -Todo depende de lo que uno vea. Vos viste lo que es fácilmente reconocible, la frase en inglés…

Rocío Pérez Armendáriz: -Si pero había imágenes como la del pez, que se come a otros peces…

Christian Ferrer: -Sí, bueno, pero los peces se comen a los otros peces en todo el mundo. Hay que ver, yo vi diferencias, por ejemplo los colores. Los colores eran distintos. En Argentina los colores son muchísimo más apagados, ni hablar si uno va a Uruguay. Y yo vi coloraciones intensas, una cultura más acostumbrada al color. Las posiciones corporales eran distintas, la comida, los modos de comer. Yo vi muchas diferencias… Al contrario, lo que más me resultaba parecido era la música. Y los signos internacionales, pero los signos internacionales… creo que es evidentemente, nosotros somos una provincia del imperio, Indonesia también en mayor o menor medida. Este imperio es Estados Unidos. Es cierto que es un imperio infantil, que no se hace cargo de su poder en el mundo. No es como Roma, como Napoleón que se hacía cargo de su poder en el mundo. Pero este un imperio al fin y al cabo, y su lenguaje es ese lenguaje y sus instituciones son esas instituciones: el Mc Donald's, el inglés. Eso es inevitable, pero de cualquier modo hay diferencias…
Me parece que no es solamente el parecido…

Santiago García Navarro: -Te quería hacer una pregunta, Christian: Por un lado hablaste del fin del mito, de la pérdida del mito de Buenos Aires que se vería fundado en un proyecto de país interrumpido. También hablaste de la caída de lo facúndico, de la desestabilización de lo facúndico, o de una de las dos fuerzas.
Por otro lado lo que aparecía aquí en Buenos Aires, o mejor dicho lo que yo percibo que comparto con otra gente, es que estas redes cada vez se tejen más seguido y parece vislumbrarse que van a tener más continuidad que otras, o por lo menos está la impresión de que continúan. Por eso es tan pertinente para nuestra realidad actual un nombre como Trama.
En concreto quería pedirte si podés precisar un poco más qué aspectos históricos, políticos, económicos sociales o los que fuere, determinaron la pérdida del mito, la desestabilización de ese equilibrio facúndico.

Christian Ferrer: -Me llevaría mucho tiempo y no lo tengo claro tampoco. Creo que el factor inmigrante es importante, para seguir con lo que hablábamos con Oscar. A principios de siglo el factor inmigrante fue constitutivo en la ciudad de Buenos Aires, y la inconclusión del proyecto nacional era lo que permitía que Buenos Aires se transformara en una generadora de cultura. Hoy el problema está en que ha desaparecido el proyecto nacional inconcluso. Entonces, salta todo por los aires, porque mientras existió esa idea, como ideal, hay una tensión irresuelta que genera cultura, una neurosis, en definitiva. Al desaparecer…piensen que este es un país en el que se puede dolarizar de un día para el otro…
Por el otro lado, lo de lo facúndico puede ser largo…pero no es que desaparecen esas fuerzas en tensión, siguen vigentes, siguen activas, todo el tiempo. Cuando yo leo a Sarmiento, veo las conductas de los hombres públicos representativos de la Argentina, sean empresarios, políticos, magistrados, el aparato judicial, veo las mismas conductas que Sarmiento veía en el siglo pasado, distintas obviamente, pero veo las continuidades de eso. Son equivalentes….la balanza entre la civilización y barbarie que las une, insisto, entonces se estabiliza todo el tiempo.
Desde que yo nací aquí en la Argentina lo único que yo he conocido fueron golpes de Estado, muertes, asesinatos, problemas sociales, desempleo, inflación. Este es un país dramático. A mí me impresiona el esfuerzo que hacen los argentinos para vivir como si no hubieran resistido cuarenta años de dramatismo. Me parece que ese olvido es constitutivo del problema actual que tenemos, por otra parte, o ese intento de olvido. Pero no puedo darte respuestas muy claras, si las tengo además serían muy largas de analizar. Más importante es ver esas redes de asociación que están polulando por Argentina como una necesidad, por otra parte. Los pueblos no se destruyen, buscan formas de supervivencia. El grupo más afectado en la Argentina es la clase media, pues no está acostumbrada a establecer ese tipo de redes asociacionales. Es algo que se hace más fácilmente en otras zonas de clase, que normalmente experimenta su caída, experimenta su pérdida de prestigio, experimenta su desorganización mental.

Reinaldo Laddaga: -Quisiera volver a lo que está mencionando Christian y la pregunta está sobre todo dirigida a Ade, respecto a la relación entre redes de asociación y obras. Yo sé un poco que tenemos acá un problema terminológico sobre todo en relación a la palabra obra, que permanece muy central, cuando me da la impresión de que un emprendimiento, empresa como la de Ruangrupa establece una relación compleja entre la construcción de una red de asociación y la construcción de obra. Cosa que me parece pertinente pensarlo en relación a Trama. No estoy enteramente seguro de que Trama debiera pensarse como algo que está destinado, o que una de las finalidades últimas de Trama sea que un grupo de artistas se conviertan en mejores artistas y realicen mejores obras. Porque me parece que hay una imbricación entre la exhibición acá de diapositivas, el discurso y la socialización en este espacio aquí y afuera en los entretiempos, que es más compleja que la figura de la obra y el discurso sobre la obra. Me quedé pensando en cuál es la relación entonces entre organizar una casa, un sistema social, entonces, y realizar obra que después de realizada se exhibe… Me parece una relación compleja, me parece un tipo de construcción que se puede llamar frecuente en el mundo del arte, una relación más compleja entre red de asociación y obra. Quería saber cómo piensan eso Uds.

Ade Darmawan: -Cuando iniciamos Ruangrupa, de lo primero que fuimos concientes fue de que iba a haber una confrontación política dentro y fuera del campo artístico. Podíamos comenzar a subvertir algo. No creo realmente que el arte pueda cambiar la sociedad, pero sí puede ser una fuente de inspiración. Es también importante trabajar dentro de una estructura, porque vivimos en una estructura, en un sistema, y si no nos gusta el sistema tenemos que hacer otro, uno nuevo.
En lo que hace al trabajo en redes, normalmente estamos inmersos en estructuras centralizadas. Creemos que es muy importante ser capaz de construir muchas pequeñas unidades que se sumen para trabajar en red, sin límites, simplemente trabajando juntos.
(When we started Ruang rupa the first thing in our minds was this is going to be a kind of fighting politically in the art scene and also outside the art scene. We could start to subvert something.

Sonia Abián: -Christian, vos dijiste hoy "piensen que este es un país que podría dolarizarse en cualquier momento". ¿Podés ampliar eso? Eso sería bueno, malo… ¿cómo lo pensas?

Christian Ferrer: -A veces me parece que sería sincero, pero no estoy seguro…

Sonia Abián: -Lo pregunto justamente en relación a eso, al tema de lo sincero, porque anteriormente dijiste…

Christian Ferrer: -Es un país dolarizado: un peso vale un dolar, desde ese punto de vista es un punto de comparación. Ahora, una cosa es eso, -es obvio que la relación revela realidades geopolíticas - y otra cosa es adoptar una simbología que no es la de uno. Si hay una reparación mental para que esta simbología pueda ser cambiada es, se me ocurre, la tarjeta de crédito. La tarjeta de crédito es internacional, no tiene una simbología internacional. Yo agarro los billetes con los que pagamos habitualmente cosas, y estan ahí Rosas, San Martín, Belgrano, Sarmiento. Sea con gestos de amor o de odio, de estimación, de admiración o desprecio, ahí está la historia nacional. En cambio cuando alguien tenga que pagar con la caripela de Jefferson o la caripela de Madison, ¿qué relación va a tener con su propia historia? No tiene ni idea. Entonces cambia la simbología asociada a una de las dos actividades más habituales de intercambio que hay en una ciudad, que es el intercambio de dinero, la otra es el intercambio de palabras. Supongo que me refería a la fragilidad -que no es económica-, a la fragilidad intrínseca de la Argentina. La Argentina parece estar demostrando ser una nacionalidad débil. Lo está demostrando desde hace tiempo. Al mismo tiempo lo que uno percibe es la incapacidad y la imbecilidad de las clases políticas, que ya llegan a grados que son increíbles. De alguna forma no pueden funcionar como en una cosa aislada. Deben representar también una situación de hecho de la población, no? Nunca están tan desligadas tampoco. Habría que pensar eso también.
En todo caso lo que muestra esto es la precariedad inmensa. Que no es argentina solamente, también es latinoamericana. Un país como Ecuador se dolarizó hace un año y medio o dos años…y nada, sigue funcionando evidentemente. Estaba preparado para eso. Pero no sé por qué lo preguntas…

Sonia Abián: -Lo pregunto porque antes habías hablado de cómo hay cosas que existen que no llegan a un nivel de visibilidad, cuando hablabas del tema de la inmigración. Yo recordaba en este último censo que tuvimos me llamó la atención…de por sí el censo no sirve para nada, más allá del gasto económico que representa en este momento. En sí las preguntas como estaban estructuradas, me parecía que podía ser un censo que podía tener cien años… las mismas preguntas, y que no se ha incorporado por ejemplo: ¿cuántos trabajos tiene una persona? Y en el caso de que una persona tuviera más de un trabajo tenía que elegir cuál de esos trabajos quería que figurara en el censo. Y como esa, muchas otras cuestiones. Como vos estabas hablando de una negación, de las cosas que son, pero que no se habla de cómo son, ese censo es un ejemplo de una gran oportunidad de tratar de indagar un poco más en lo que sucede, y sin embargo otra vez es una oportunidad perdida, como tantas otras.
Cuando vos dijiste "este es un país que se podría dolarizar en cualquier momento", lo relacioné con eso. Pensé ¿qué sucede si se dolariza? Que de hecho, yo vengo de Misiones, traje bonos, porque allá el 100 % de los sueldos se pagan en bonos y los bonos acá en Capital no me sirven. O sea, si yo no tuviera una tarjeta Banelco, si no pudiera ir a sacar plata de una caja de ahorros en pesos, yo no podría moverme en Buenos Aires. Ni siquiera subirme a un colectivo.

Christian Ferrer: -En cualquier momento toda la Argentina va a conocer esta experiencia… Pero el tema en este ámbito específico no es tanto si se dolariza el país sino qué hace un artista con respecto a eso. Porque que se dolarice, ya está todo el mundo dolarizado… quiero decir, todo el mundo tiene hipotecas o créditos en dólares, o ha comprado cosas en dólares, o se va hasta Colonia y pone sus pocos ahorros en un banco de Colonia en dólares. ¿Qué hace un artista cuando ocurre eso? Que yo sepa, uno de los pocos que hizo algo con el dinero en la Argentina sobre eso fue Gostanián, cuando le metió la caripela de Menem a los billetes, no sé si lo recuerdan…Este tipo hizo algo! Todo el mundo o se indignaba o lo tomaba para la joda, pero dije: hizo algo! Un hecho artístico! Yo me pregunto, ¿qué es lo que hace un artista con el dinero, con la relación de la Argentina con el dólar? Esto es lo que es interesante y que no sea simplemente una denuncia ridícula como podría ser meter la cabeza de Washington como un pirata en un dólar, eso es medio obvio, no?
Yo conozco dos experiencias. Una es la que hizo el grabador Benavídez Bedoya, que se imaginó ese juego de monedas hembras y monedas macho; el otro es el de Ralveroni, que estampó una danza macabra sobre los billetes fuera de uso. Tiene alguna relación con lo que hace Eduardo, que es trabajar con gráfica dejada de lado, trabajó con los billetes argentinos fuera de circulación, le dibujaba una danza macabra y luego cambiaba uno a uno. Te daba un billete artístico por uno antiguo que vos le dieras. Era un intercambio interesante. Habría que ver qué hacen los artistas con ese tema. Y el dinero no es un tema menor ni para un artista ni para una sociedad. Como vos decís, si no es con bonos, tenés que salir con alguna moneda. Para pagar un café, para tomar un colectivo, tenés que tener alguna moneda en el bolsillo. Eso es lo que une a todos los argentinos, tener una moneda en el bolsillo, en principio. Porque sino nadie se puede mover. Esas son las preguntas que tenemos que hacernos. Otras preguntas podrían ser políticas o sociales, pero qué es lo que hace el arte ante una situación de presión como esa. O lo de los bonos, palabra desconocida por los porteños. Ahora los habitantes de la provincia de Buenos Aires saben también la palabra patacón, inexistente hasta hace unos meses, pero el porteño no sabe lo que son los bonos, no tiene ni idea. Nunca lo vio o no entiende qué es ese tipo de intercambio. Hay que ver qué hace un artista con eso. (A Sonia Abián:) Sos una artista bonificada…

 

 

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