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Experiencias que han sido significativas
para el desarrollo de mi obra
Desde hace algún tiempo, fjunciona como elemento disparador
de mi producción, la experiencia cotidiana de la lectura
de ciertos artículos periodísticos sobre los tiempos
de nuestra dictadura.
Ante esa lectura, mi recorrido visual intenta dar una respuesta
posible a la angustia que implica la violencia y el cancelamiento
de la identidad, incluyendo la frágil condición del
ser bajo situaciones límite como la indefensión y
el silencio.
Surge así una caótica multiplicidad de rostros, que
intenta delinear en un eterno segundo (a modo de una polaroid) la
posible expresión de todas aquellas mujeres devoradas por
la máquina de rostridad deshumanizante del sistema.
El hecho de serializar hipotéticos retratos, conlleva implícita
la posibilidad de ser un único autorretrato, que pretende
vivir en carne propia los alienantes horrores sufridos por todas
y cada una de las mujeres sometidas al peso del poder.
Se me presenta así la imposibilidad de vincular el nombre
propio a esta cartografía precisa de siete huecos en el rostro.
Los ojos, la boca, las fosas nasales, los oídos, saben de
huellas, marcas profundas que surgen y sobreviven más allá
del cuerpo y del olvido. La identidad y el exilio deambulan como
sombras amenazantes frente a la necesidad de señalamiento
de ese pasado ausente.
Mirta Vignatti
Rosario, octubre 2000
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