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Presentación pública de Hoffmann's House
en Espacio Giesso el 1 de noviembre de 2003
José Pablo Díaz: Estamos viendo la
Hoffmann's House, que ya no es la (vivienda) media agua para
las situaciones de emergencia, sino que es una vivienda de emergencia,
pero en este caso para arte emergente. Las modificaciones que le
hicimos a esta vivienda básica fueron haberla pintado de
blanco y haberle puesto un techo transparente que sirve al efecto
de dar luz, porque no tenemos luz eléctrica.
Hoffmann's House empezó en 1999, en una comuna bastante
acomodada de Santiago. Se podría decir que es la comuna más
rica de Chile, la comuna de Vitacura. Comenzamos con un proyecto
que se llamó 'Salón de Primavera', y que
reunía a un total de dieciséis artistas, entre los
que estábamos Rodrigo y yo también como gestores y
operadores.
(Comienzan a ver diapositivas, aquí se hace más
discontinuo el discurso por el hecho de que las palabras acompañan
a la imagen)
Rodrigo Vergara: Invitamos a cuatro
artistas por plaza, presentamos un proyecto a la municipalidad,
que lo aprobó, y con eso compramos la casa, que cuesta alrededor
de 350 dólares, sin piso y con el techo de fibra de vidrio.
Postulamos a este proyecto, nos financiaron, e hicimos estas cuatro
plazas, que empezaban en una plaza bastante estratégica,
porque corresponde al barrio de las galerías comerciales
de Santiago. Es la plaza de Hoyo. Aquí invitamos a exponer
a cuatro artistas.(diapositiva)
En la inauguración, convertimos nuestra vivienda
básica en galería de arte. Al pintarla de blanco hacemos
hincapié en la definición de cubo blanco, que a nosotros
nos parece bastante conflictiva. Sabemos que en el arte se manejan
varias convenciones. Se junta un grupo de gente 'pensadores,
teóricos- se organizan con respecto a algunos conceptos,
y esos conceptos a veces se transforman en verdades absolutas; siendo
que a través del tiempo esas verdades se empiezan a diluir.
El cubo blanco habla de una neutralidad espacial que no vemos en
las galerías de arte. Las galerías de arte se proyectan
a través de políticas curatoriales, de políticas
de gestión, están en barrios determinados, están
construidas con cierta materialidad, han expuesto artistas'
Toda esa información empieza a infectar la galería,
y la galería va perdiendo neutralidad. Por lo tanto, las
galerías de arte no son neutras. Al pintar de blanco nosotros
estamos instalando una pregunta: esta casa media agua, transformada
en galería de arte, pintada de blanco, ¿neutraliza
el soporte? Creemos que no, por lo tanto, cada vez que exponemos
la volvemos a pintar de blanco, para instalar esa pregunta sobre
la neutralidad del espacio.
(Diapositiva) estamos viendo aquí trabajos de Mario Navarro,
'Banquita roja', y arriba una antena parabólica
de Macarena Rivas, no nos detenemos en los trabajos, específicos,
si no que van en el contexto de la Hoffman's
Nosotros salimos de una escuela que no es muy famosa en Chile.
La Universidad de Chile y la Católica son las grandes escuelas.
Nosotros sabemos que es importante la continuidad de cada uno de
los proyectos artísticos personales, pero como estudiantes
o licenciados de arte de una universidad que no es tradicional,
tenemos muy pocas posibilidades de ejercer una continuidad como
artistas. Tampoco tenemos posibilidades de ir a galerías
de arte, porque nuestro currículum no avala una cierta apuesta
que podrían hacer los galeristas por nosotros. Además,
las galerías tienen una burocracia que es de un año
para otro, y tarda mucho más esa inserción. Además,
muchas de las decisiones son extra artísticas, no tienen
que ver necesariamente con la obra, sino con que los nombres comiencen
a funcionar estratégicamente para el galerista. Nosotros
debíamos hacer una operación que nos permitiera saltar
todos esos problemas, ahorrar la burocracia y poder inscribirnos.
Lo que vemos acá es la segunda plaza de Vitacura, con una
pintura mural de Cristian Silva que se llama 'La riqueza idiotiza',
por un lado, y por el otro, 'La pobreza embrutece'.
Este trabajo lo presentamos como pintura mural, pero los vecinos
del barrio creyeron que era una especie de grito de guerra contra
la riqueza de la comuna. Esto provocó que ellos alegaran
a la municipalidad con la siguiente frase: ¿Por qué
nosotros, como vecinos, pagamos nuestros impuestos, y la Municipalidad
financia artistas que nos quieren agredir? Esto provocó que
llegara una cuadrilla de gente de la municipalidad a sacarnos. Fue
una censura, pero nosotros ya habíamos sacado los registros
de lo hecho, que era para nosotros más importante. También
nos interesaba terminar con nuestro proyecto, que eran las cuatro
plazas que conformaba el Salón de Primavera. Así que
nosotros accedimos a esa censura, borramos la pintura, cerramos
la galería y dimos una explicación de que esta exposición
se había cerrado por ciertas razones.
Esta es la tercera plaza. Estamos viendo la pintura mural de
Mario Soro, que es uno de los profesores emblemáticos de
la educación de arte en Chile. En Chile no hay esos talleres
que hay aquí en Argentina, donde el artista se educa con
esa concepción académica de maestro-estudiante. En
Chile, la educación es a través de las universidades.
Especialmente la Universidad de Chile, la Arcis, la Católica
y la Finis Terrae. Mario Soro es una persona que dicta clases en
todos los lugares, es como el poli profesor.
Esa es la misma plaza. Allí, dentro de la roca, hay un trabajo
de Pablo Rivera. A la derecha, hay una obra de Paz Carvajal, que
trabaja con esas palabras que se leen de derecha a izquierda y de
izquierda a derecha. Nos parecía bueno mostrarla porque justamente
tomaba lo que había pasado en la plaza anterior. Sucede que
hay una contradicción: la comuna de Vitacura es la que más
pone plata para que el gobierno. A través de la iglesia católica,
dona estas casas a la gente pobre. Pero bastó que nosotros
le pusiéramos la media agua en la plaza de su barrio para
que ellos trataran de alejarla.
Esta es la cuarta plaza, y ése es como nuestro público:
niños, nanas, asesoras del hogar, etc. En Chile las condiciones
socioeconómicas tienen que ver con la altura en donde vives.
Cuanto más cerca de la cordillera vives, más dinero
tienes. Aquí pasaba lo contrario: nosotros comenzamos en
un sector de Vitacura que es más plano, e íbamos subiendo.
Mientras más arriba íbamos en la comuna, las casas
iban siendo más de clase alta a clase media'
Esto fue en 2000, un año después del 'Salón
de Primavera'. Esta exposición se llamó 'Hiperdespacio'.
Nosotros teníamos que exponer en octubre, noviembre y diciembre,
porque son meses de sol y pocas probabilidades de lluvias.
Este es el segundo espacio de 'Hiperdespacio', en la
calle Arturo Prat, que está a metros de la avenida principal
de Santiago, la Alameda Libertador Bernardo O'Higgins. Ahora
ya no estábamos en una plaza, sino que estábamos en
la vereda misma, a un metro de la calle, en frente a una institución
de gobierno que se llama SERVIU (Servicio de Vivienda y Urbanismo),
que está detrás del Instituto Nacional, colegio emblemático
por excelencia en Santiago, donde estudian los presidentes. Más
allá está la casa central de la Universidad de Chile,
y a veinte metros está la Alameda.
Avanzando desde la comuna de Vitacura, el barrio alto de Santiago,
pasamos por el centro cívico de Santiago, para llegar, en
2001, a la comuna de Pedro Aguirre Cerda, en la periferia de Santiago,
donde se encuentra la Galería Metropolitana. Instalamos la
media agua dentro de la galería.
José Pablo Díaz: Esa fue la primera
vez que nosotros apelábamos a un espacio tradicional 'bueno,
muy particular, pero que estuviera ligado al circuito del arte.
Antes siempre habíamos estado en plazas y en las veredas,
como vimos. Acá introdujimos la casa en la galería.
Y no la quisimos poner afuera porque sabíamos que la connotación
de nuestro trabajo hasta ese momento tenía más que
ver con gestión cultural, curaduría, etc.. Pero nosotros
siempre hablábamos acerca de que nuestro trabajo, si bien
tenía que ver con gestión, era una obra de arte en
sí mismo. Es que nuestro trabajo responde a todas las estrategias
que hacen todos los artistas en todas las obras. Nosotros vemos
que hay como tres conceptos básicos que se repiten en todas
las obras de arte, que son la elección, la manipulación
y la disposición. Nosotros cumplíamos con esos tres
requisitos. Sabíamos que nuestro trabajo tenía que
ver con un objeto encontrado, con la escultura en el espacio público
y con la gestión, pero a la vez teníamos que darle
ese punch, que se viera nuestro trabajo como una obra. Por lo tanto,
introdujimos la casa en la galería. Así, esta casa
se transformó en un objeto, un objeto en este sentido instalativo.
La misma gente, los vecinos, podían ver la casa como un objeto.
Además, en el barrio existe este tipo de casa, con gente
que vive en ella o que amplía la casa que ya tienen. Por
lo tanto, en el espacio público se iba a fusionar un poco.
En cambio, dentro de la galería adquiría como cierta
brillantez.
Aquí invitamos a diez artistas más a exponer dentro
de la galería Hoffmann's House, y algunos ocuparon
el afuera de la casa, que es el adentro de Galeria Metropolitana.
Entonces se diluían las fronteras entre una galería
y otra, y entre los tópicos de los que ya se ha hablado.
Hasta el momento del 'Salón de Primavera', teníamos
dieciséis artistas. 'Hiperdespacio' arrojó
once artistas más. Ya teníamos entonces veintisiete.
Acá, en 'Cierre suave', eran diez más.
Por lo tanto, ya teníamos treinta y siete artistas en carpeta
engrosando la cartera de artistas. De alguna manera íbamos
dando cuenta de la escena contemporánea existente hoy día
en Chile.
Galería Metropolitana tiene su particularidad, como se explicó
ayer. Nosotros veíamos que existía otra galería
que era completamente opuesta y, a la vez, análoga. La exposición
se llamó 'Cierre Suave', una especie de cierre
de este circuito (socioeconómico) que empezaba en barrios
altos, seguía en el centro, llegaba hasta la periferia; y
ahora volvíamos al barrio de Vitacura, muy cerca de donde
habíamos estado la primera vez, a la Galería Animal,
que es la galería comercial de arte experimental o contemporáneo
de más renombre. Esta exposición se llamó 'Talento',
un poco como haciéndonos cargo de la peligrosidad de exponer
dentro de esta galería a la que mucha gente no quiere. Expusimos
Rodrigo y yo.
Rodrigo Vergara: Debíamos hacernos cargo
de esa maniobra, porque la primera llegada hablaba de un tour socioeconómico
desde las clases pudientes hasta las clases más desposeídas.
Pero acá estábamos revisando los espacios de muestra
de Santiago. Y como ese espacio genera cierto resquemor, nosotros
debíamos ir solos a exponer allí.
Aquí acudimos a otra galería, que se llama Galería
Múltiple que es una galería de una amiga nuestra que
gestionaba en una casa. Esa galería colinda con un sitio
que se llama Manuel Plaza, que queda en Ñuñoa, y que
era un espacio mítico de Santiago. Era un gimnasio en el
que se hacía mucho deporte, muchos campeonatos, pero también
tocaban muchos grupos de música. En los años ochenta
tocaron grupos espectaculares en ese lugar. Ahora eso es una ruina,
sólo quedan las canchas, y ahí nos colgamos de la
luz de la galería de al lado e hicimos un festival de música
experimental de artistas visuales que también hacían
música. Empezamos a las seis de la tarde y terminamos a las
once de la noche. Lo más divertido era que había músicos
electrónicos, y entonces se daba una contraposición
entre esa tecnología de las laptops, las mesas de sonido,
los sintetizadores y la precariedad que ese lugar tenía.
En agosto de este año, nos invitaron a una exposición
que se llamó 'Ricos y Famosos'. Lo que nos interesaba
a nosotros es que era en un museo. Entonces era la segunda llegada
que podíamos proponer con nuestro trabajo. Estábamos
hablando de viaje, un viaje literal y tangible, pero también
conceptual. Había un viaje de concepto desde la calle hasta
el museo. Era todo el viaje que hace una obra de arte. Nosotros
necesitábamos revisar esa sensación que provocaba
estar con un, digamos, objeto-obra de nuestra autoría metido
en esta especie de museo-mausoleo, que congela el objeto que entra.
José Pablo Díaz: En esta ocasión
convocamos a artistas que trabajan con video. Fue una selección
que hicimos con un artista que se llama Claudio Torres, y un festival
de video que él organiza, y que se llama PPB. Además,
agregamos seis videos de Juan Downey, algunos videos inéditos
de Chile, y un par de bonus tracks que agregamos.
Rodrigo Vergara: Nos interesaba Juan Downey porque, para nosotros
los chilenos, fija las posibilidades del video en el ámbito
del arte. Hicimos una contraposición de sus videos con los
videos de la escena contemporánea chilena. Son cuarenta artistas,
más unos que elegimos nosotros fuera de ese festival PPB.
Al final participaron de esta exposición alrededor de cuarenta
y cinco personas, que engrosaron el número de nuestra cartera
de artistas a 70 personas. Esto para nosotros es una especie de
capital simbólico, lo que le da vida a nuestro trabajo. Para
ponerla en el museo, le hicimos un pequeño giro a la estructura
de la casa. Sabíamos que iba mucha gente de escuela, niños,
y como nuestra casa era muy chica no podían entrar todos
a ver los videos.
José Pablo Díaz: Le sacamos un panel,
lo cerramos de negro, como se ve en la foto anterior, para que resultara
la proyección. Entonces podían entrar muchas personas
a ver los videos. Eran tres videos de dos horas cada uno. Seis horas
de video-arte en los cuales uno se sentaba en una banqueta y podía
poner el video que quisiera. Teníamos unos papeles con las
alturas, y cada uno iba eligiéndolo. Si no quería
ver toda la secuencia, podía ver el que quisiera.
Fin de la presentación.
Público: ¿Qué repercusión
tuvo en los medios esta propuesta?
Rodrigo Vergara: Nosotros empezamos en 1999. Como
salíamos recién de la universidad, hicimos comunicados
de prensa pero no nos dieron bola, como dicen ustedes. El segundo
año, para Hiperdespacio, salió un artículo
en el diario El Mercurio, creo. Después lo de galería
Metropolitana salió en dos diarios, hablamos en la radio
y, así, cada vez hemos salido un poco más.
José Pablo Díaz: Lo bueno de la repercusión
en la prensa fue el hecho de haber accedido en un principio a esa
censura en Vitacura. Sabiendo nosotros que nuestro trabajo es efímero,
no tenemos domicilio. Si es que existe un domicilio, es el viaje.
Entonces, el tener los registros de ese trabajo nos permitió
dar cuenta de lo que había pasado. Así que negociamos
y censuramos y agachamos la cabeza en ese momento, pero después,
cuando llegó la prensa y mostró interés en
nosotros, ya teníamos los registros de eso, y hablamos de
eso y justamente lo que les interesaba a los periodistas era eso
y se supo eso.
Rodrigo Vergara: Bueno, no digamos que la prensa
en Chile se muy especializada, o muy importante'
Público: ¿Piden permiso para estar
en una plaza o en la calle, o se instalan igual?
Rodrigo Vergara: No, hay que pedir permiso, es
parte de la gestión que hace Hoffman´s. Pero los permisos
son particulares. No ha sido siempre igual, no hay un mecanismo
respecto al permiso. En el 'Salón de Primavera'
fue un proyecto que nos ganamos, por lo tanto ya teníamos
el permiso. Con 'Hiperdespacio' fue divertido, porque
justo estaba saliendo Ravinet, que es un alcalde demócrata
cristiano, y estaba entrando Joaquín Lavin. Y nosotros dijimos:
pidamos lo que queremos. Y queríamos exponer frente al SERVIU
(Servicio de Vivienda y Urbanismo). Queríamos montar la casa
enfrente, y la gestión de Ravinet nos dio el permiso porque
ya iba a estar Lavin, o sea, le pasaban esta mochila a Lavin, fue
una cuestión fortuita. 'Cierre suave' se gestionó
a través de nosotros, ya que era en una galería privada
y no había necesidad de permiso. En los otros casos nos han
invitado, y cuando pasa esto nosotros pensamos en cuál es
nuestra conveniencia, qué es lo que le aporta al trabajo
la invitación. Hemos rechazado invitaciones, pero cuando
nos llegan invitaciones interesantes pensamos en qué medida
eso puede darle una cierta línea editorial al trabajo y accedemos
por esos intereses.
Público: ¿Qué dialogo establecen
entre la casa, que es un obra en sí misma, y las obras que
exponen en la casa?
Rodrigo Vergara: Nosotros somos artistas grabadores,
de técnicas gráficas. Entonces hacemos una proyección
del concepto del grabado, de serialización y reproducibilidad,
sobre la casa. Presentamos la casa como un objeto de grabado por
su connotación serial. El grabado se fundó como una
forma de popularizar el arte, para que el arte fuera más
accesible. Entonces decíamos que Hoffmann's House es un producto
de arte popular que contiene arte contemporáneo. Esta es
una ecuación bastante salida de madre, pero que 'analogiza'
lo que ocurre en Chile, donde instituciones precarias, aburridas,
pobres, sostienen una cantidad de información increíble.
Público: ¿Por qué se llama
Hoffmann's House?
José Pablo Díaz: Nos han hecho esta
pregunta y queríamos seguir en la duda'(Risas).
Hoffmann's House es un nombre encontrado, por decirlo de alguna
manera, porque cuando fuimos a comprar esta casita nos dieron un
plano, una fotocopia que debía de tener diez años,
y en una de las esquinas, escrito a mano, salía apenas legible
'Hoffmann's House'. Pensamos que era el nombre del diseñador,
el arquitecto o el fotocopiador. Le preguntamos a la señora
que nos vendió la casa porqué decía Hoffmann's
House. Ahí, entonces, nos dijo que el arquitecto que había
diseñado la casa tenía por apellido Hoffmann. Por
lo tanto, era de su autoría y se llamaba Hoffmann's House.
Seguimos negociando y al rato nos dice que la disculpemos, que no
es el arquitecto, que era la revista que se editaba en ese año
y que se llamaba Hoffmann, y que se imprimió el plano ese
año ahí. Por lo tanto, se llamaba Hoffmann. OK, seguimos
conversando y luego la señora nos dice: saben, chicos, lo
siento, no tengo idea de por qué dice Hoffmann ahí.
Fue divertido, y comenzamos a buscar en bibliotecas de arquitectura
para ver dónde nace la media agua, de dónde viene.
Y no hay datos, no tiene origen. Este no tener origen hablaba de
nosotros mismos, de nuestra ascendencia chilena, por no decir latinoamericana.
Ya aprendí algo con el seminario (Risas). Nuestro
origen es incierto, un poco híbrido y ambiguo, lleno de colonias
europeas del norte y, de alguna manera, nos sube el pelo este nombre
medio alemanote, como que da ínfulas de algo. De modo que
era muy divertido ver confrontar ese nombre tan pomposo, con una
hache, dos efes, un apóstrofe, una ese. Y uno se encontraba
con Hoffmann's House, que era una casucha. Entonces esas contraposiciones
nos sugerían bastantes cosas.
Fin de Hoffmann's House |