Encuentro de proyectos de gestión independiente

Capacete, Brazil

Presentación del Aglutinador en Proa para los participantes del encuentro el 28 de Octubre de 2003

Helmut Batista: Para entender ciertas cosas creo necesario entender el contexto en el cual uno trabaja, en el que uno se sitúa, en el que uno ejecuta proyectos. Yo vengo de una ciudad que tiene caso diez millones de personas. Es una ciudad de una topografía exuberante. Socialmente, en todos los sentidos, es una ciudad extremadamente compleja. Es Rio de Janeiro.
Rio de Janeiro, por increíble que parezca, tiene una única galería comercial. Muchos eventos son realizados por los propios artistas, que buscan posibilidades de diversas maneras. Pero actividad con continuidad sólo existe en un espacio comercial. Existen muchos museos, muchas instituciones que trabajan con una cierta precariedad. Imagino que esta situación es bastante semejante en toda América del Sur.
La absurda riqueza de las playas de Rio de Janeiro con sus montañas –naturaleza topográfica radical-, una inserción de la pobreza (las favelas) dentro de la riqueza y viceversa: aquí encontramos esta mentalidad carioca de balneario, una mentalidad que vive en la playa, donde la playa es la plaza pública, donde todo acontece bajo el sol: la socialización, los diálogos, las conversaciones. Es una cultura externa, no una cultura interna. No es una cultura interiorizada. Una gran parte de nuestra cultura sucede afuera, sea la música, las performances, etc. Por ahí va.
Capacete es el espacio que organizo y que actúa hace más de cinco años. Nació en junio de 1998. En este tiempo, empleamos diversas formas de actuación para mostrar trabajos de artistas. Empezamos por dividir un departamento en el barrio de Flamengo. Nos mudamos a un espacio físico, luego a un espacio móvil, y pasamos a insertarnos dentro de otros espacios: museos, organizaciones, festivales (de cine, de danza) y otros diversos organismos que producen cultura contemporánea. La idea de Capacete, desde el inicio, fue espejar esa movilidad cultural que el carioca –el paulista es completamente diferente, por ejemplo- exige cuando vos producís ciertas cosas. De manera general, Capacete actúa con cuatro modalidades.
La primera son las exposiciones de trabajos. Producimos los trabajos desde cero. De los cincuenta eventos o trabajos que Capacete produjo hasta hoy, cuarenta y cinco fueron propuestos que partieron de cero. Quiero decir: ayudamos a los artistas a encontrar las condiciones necesarias para hacer el trabajo.
La segunda actividad más importante es la residencia de artistas. Organizamos la posibilidad de que artistas de todo el mundo vengan a trabajar o a pasar unas vacaciones en Rio de Janeiro. Esta actividad es muy importante porque ya ha generado posibilidades de intercambios de varias maneras. Y esa fue, tal vez, una de las cosas más importantes, y que está creciendo bastante, en el sentido de que estamos entendiendo el valor del intercambio como forma de producción y viabilización de proyectos artísticos. Los artistas tal vez sean mejores embajadores que los curadores. Los curadores normalmente vienen por tres días, o van para São Paulo directamente, porque allá están las galerías. Las residencias de artistas se han vuelto un espejo de lo que realmente está ocurriendo fuera de las galerías. Porque muchas veces las galerías tienen que ser comerciales. No es que quieran, pero están obligadas a ser comerciales. Por nuestra experiencia, los artistas se han transformado en grandes impulsores de los propios artistas nacionales. Gran parte de los artistas pasa de dos a seis meses en Rio. Acondicionamos todo para que hagan su trabajo.
La tercera actividad es un periódico. Decidimos hacer un diario en papel y no digital, a pesar de que la red da más facilidades de producción. Pero el carioca, infelizmente, no lee. No es como el argentino, que tiene librerías en cualquier parte de la ciudad. Puede haber dos millones de cariocas un sábado en la playa, pero ninguno leyendo. Es impresionante. Yo no sé qué es lo que hacen durante ocho horas en la playa. (Risas) Es gracioso, pero es un problema. Creo que es gravísimo. Refleja la situación precaria del medio artístico. El diario se hace de una manera extremadamente económica, con una gran tirada de cinco mil ejemplares. Cada diario es diseñado por un artista invitado cada vez. Cambia de formato en cada número, y el artista también tiene la posibilidad de interferir en el cuerpo editorial. Es decir, si quiere cambiar el contenido editorial, puede cambiar absolutamente todo. Tiene libertad completa de hacer lo que quiera. El único límite es la parte financiera, y el papel reciclado, porque el papel terminó por volverse un vehículo gracioso, y porque facilita la impresión en grandes cantidades. Lo enviamos a todo Brasil. El diario sale cada tres meses, y también ha generado grandes posibilidades de aumentar el público. Normalmente el paulista no sabe lo que está pasando en Rio de Janeiro, y nosotros no sabemos lo que está pasando en São Paulo. Imagino que eso es un problema igual para todos nosotros en América del Sur. En Brasil no hay revistas de arte. Hay ciento ochenta millones de personas y no hay revista de arte. Eso también es un dato importante.
La cuarta actividad es una galería transportable.
El primer proyecto “móvil” fue del artista Marssares, que quería hacer un trabajo en un jardín, en un parque. El suyo es un trabajo de música. Quería tocar dentro de un parque –el aterro do Flamengo- junto con el tránsito: los autos, los colectivos. Quiere decir que los sonidos de los autos hacían parte de su trabajo sonoro. Entonces hicimos una galería transportable.
Este fue el primer modelo. La galería transportable se basa en los puestos de diarios, en los kioscos, que ustedes también tienen en Argentina. Pero aquel modelo que ustedes vieron fue hecho en una fábrica de puestos de diarios. Los puestos de diarios en Rio de Janeiro son así, y hay otros que hoy en día están creciendo, se están transformando en verdaderos departamentos: tienen aire acondicionado, puertas eléctricas, cocina, baño, caipirinha, cerveza, tienen de todo. No tienen bifes.
Este fue el primer modelo. La galería transportable se basa en los puestos de diarios, en los kioscos, que ustedes también tienen en Argentina. Pero aquel modelo que ustedes vieron fue hecho en una fábrica de puestos de diarios. Los puestos de diarios en Rio de Janeiro son así, y hay otros que hoy en día están creciendo, se están transformando en verdaderos departamentos: tienen aire acondicionado, puertas eléctricas, cocina, baño, caipirinha, cerveza, tienen de todo. No tienen bifes.
Esta es la galería, el espacio normalmente como se ve. La cabina de información de Rio de Janeiro, de Brasil. Hoy en día encontrás literatura: Paulo Coelho y todas esas cosas. También encontrás Octavio Paz y Borges. En Rio hay pocas librerías, muy pocas. Bueno, dentro de este contexto hicimos la primera galería, que era esta de aquí, y que no duró mucho porque los cariocas son salvajes y la destruyeron. (Risas). Con ese puesto conseguimos hacer cuatro proyectos: uno dentro del bosque, otro en la playa, etc. El puesto se desmonta, se lleva en un auto pequeño y se monta donde sea necesario, donde el proyecto del artista precise una contextualización. La idea no es que sea una galería, sino una oficina. Es decir, para que en el momento en que hacés un trabajo en un determinado local, se puedan crear vínculos de información, tener el catálogo del artista, un vídeo, una entrevista. Lo usamos para contextualizar el trabajo, porque muchos trabajos en el espacio público se pierden, principalmente en Rio, pues la gente tiene una vida cultural externa muy grande. Muchas cosas pasan en la calle. La vida contemporánea en la calle en Rio de Janeiro es extremadamente rica. Entonces, distinguirse de eso es complicado, y fue por eso que inventamos esa galería móvil.
Esto fue en la Bienal de San Pablo de 2002. Fuimos invitados a participar en la bienal. Decidimos hacer una nueva galería, un nuevo espacio móvil. E hicimos un espacio más high tech, un espacio de lujo que se distinguiera de cierta pobreza de la calle. Tal vez no en un sentido figurativo, sino en el sentido de que para distinguirse de determinadas situaciones me parece que se necesitan ciertas cualidades. La galería no quiere ser una obra de arte, sino un espacio, un objeto funcional. No tiene la pretensión de ser una obra, a pesar de que muchas veces las personas pueden decir que es un objeto de diseño, que es un objeto de arte.
Propuse esta nueva galería transportable e invité a otros artistas a ocupar la galería dentro de la bienal. Otros artistas la ocuparon con otras exposiciones, lo que acabó creando problemas con la dirección de la bienal, porque metimos a otros artistas dentro de un contexto ya existente. La idea inicial era que ese espacio corriese el pabellón de la bienal incluyendo la parte del Parque Ibirapuera. No sé quién conoce el pabellón de la Bienal de São Paulo, pero es un edificio de Niemeyer muy lindo. Mi propuesta inicial era que cada dos semanas, a lo largo del período de la bienal, la galería móvil saliese del edificio y quedase en el parque, cada vez con un artista diferente. Este fue el concepto pre-inauguración. Terminó pasando que a la dirección general de la bienal no le gustó eso, le parecía absurdo, y determinó un espacio fijo, es decir, un espacio determinado para la galería y, con eso, para la ejecución de los trabajos de los otros artistas.
Ahora voy a mostrar un video de esa galería móvil, y de lo que es capaz de hacer. Fue construida de modo que puede acoplarse a nuevas unidades. Fue concebida como si fuese un kit de una pequeña ciudad móvil. Estoy queriendo desarrollar un próximo proyecto que, digamos, es un proyecto habitacional, en el que uno acopla otra unidad para poder ejecutar proyectos en otras ciudades.
Funciona veinticuatro horas. Las ventanas laterales funcionan como un panel, como si fuese un televisor, porque vos podés poner el proyector adentro.
Este es el primer proyecto, de una francesa, Marie-Ange Guilleminot, que trajo una librería de París con libros de artistas. Entonces la produjimos como si fuese un puesto de diarios, una librería. En el piso está lleno de luces para que pueda convertirse en una micro-discoteca para veinte personas. Si uno la cierra puede hacer una fiestita. (Es muy importante hacer fiestas). Tiene ruedas para moverse hasta doscientos metros. Es decir que, en caso de que necesitemos moverla dentro de un cierto espacio, no hace falta desmontarla. Tiene un pararrayos (del proyecto de Marssares para la bienal), porque hay muchas tormentas en Brasil.
Este es un proyecto que hicimos en una ciudad en las montañas, en Petrópolis, y es de Camila Rocha. Ella hizo un video que acompañaba libros de plantas y flores de la región de Petrópolis, que es un bosque diferente del de Rio de Janeiro, un bosque muy específico. Entonces hicimos una colección de libros raros sobre plantas de aquella región, y las personas podían pedir prestados los libros por un mes entero.
La galería tiene multi-funciones. Esto es una capa de lluvia hecha por una fashion designer. Llamamos a una fashion designer para hacer la capa de lluvia de ella.
Estas son las partes mecánicas de la galería. Las puertas se convierten en mesas. Y fue concebida de tal manera que puede acoplarse a edificios, a camiones. Aquí están viendo una única versión, pero le cambiamos muchas partes, piezas, colores. La idea es que tenga multifuncionalidad, dependiendo de la necesidad del artista invitado. Si necesita hacer un proyecto en el bosque y quiere modificar la galería, la modificamos.
Este es un proyecto que hicimos en una ciudad en las montañas, en Petrópolis, y es de Camila Rocha. Ella hizo un video que acompañaba libros de plantas y flores de la región de Petrópolis, que tiene un bosque diferente del de Rio de Janeiro, un bosque muy específico. Entonces hicimos una colección de libros raros sobre plantas de aquella región, y las personas podían pedir prestados los libros por un mes entero.
Esto es una capa de lluvia hecha por una fashion designer.
Estas son las partes mecánicas de la galería. Las puertas se convierten en mesas. Y fue concebida de tal manera que podés acoplarla a edificios, a camiones. Aquí están viendo una única versión, pero le cambiamos muchas partes, piezas, colores. La idea es que tenga multifuncionalidad, dependiendo de la necesidad del artista invitado. Si necesita hacer un proyecto en el bosque y quiere modificar la galería, la modificamos.
Una cosa más: Capacete no tiene un vínculo de galería propiamente dicho, sino un espíritu de agenciar y buscar las necesidades reales que el artista tiene para insertarse en un determinado contexto. Esa es la parte más importante para mí. No simplemente mostrar un trabajo, sino buscar las condiciones necesarias para que el trabajo del artista se realice. Y las encontramos, sea en una sala de cine (aunque no precisamos de eso), sea una galería (el cubo blanco). Y esos cuatro tópicos están interconectados, es decir, cuando hacemos un evento, publicamos el diario, etc.
Olvidé una cosa: hay un quinto punto. Es el punto de la colaboración con otros organismos. Digamos, el Festival de Cine de Rio de Janeiro es nuestro mayor colaborador, pues es una colaboración de tres años y va a continuar. Entonces, la idea de Capacete, en ese sentido, ha sido insertarse. Como es muy difícil conseguir dinero para determinadas producciones, la idea es vincularse y acoplarse también, conceptualmente, contextualmente, dentro de otras organizaciones. Entonces hacemos producciones para trabajos de artistas dentro de otras organizaciones, dentro del Festival de Cine, dentro del Festival de Danza y dentro de otros festivales.
Una cosa más: Capacete no tiene un vínculo de galería propiamente dicho, sino un espíritu de agenciar y buscar las necesidades reales que el artista tiene para insertarse en un determinado contexto. Esa es la parte más importante para nosotros. No simplemente mostrar un trabajo, sino buscar las condiciones necesarias para que el trabajo del artista se realice. Y las encontramos, sea en una sala de cine (aunque no precisamos de eso), sea una galería (el cubo blanco). Y esas cuatro modalidades están interconectadas. Es decir, cuando hacemos un evento, publicamos el diario, etc.
Olvidé una cosa: hay un quinto punto. Es el punto de la colaboración con otros organismos. El Festival de Cine de Rio de Janeiro es nuestro mayor colaborador, pues es una colaboración de tres años y va a continuar. Entonces, la idea de Capacete, en ese sentido, ha sido insertarse. Como es muy difícil conseguir dinero para determinadas producciones, la idea es vincularse y acoplarse también, conceptualmente, contextualmente, dentro de otras organizaciones. Hacemos producciones para trabajos de artistas dentro de otras organizaciones, dentro del Festival de Cine, dentro del Festival de Danza y dentro de otros festivales. Eso me permitió conseguir más dinero para producir obras. También hay mucha flexibilidad, porque no tenemos ninguna relación institucional con estos organismos. Facilita la divulgación porque tienen otros públicos: el público de cine no es el mismo público que el del arte contemporáneo. Así nos expandimos a otros campos, a otros circuitos.
El año que viene la galería móvil va a permanecer en la calle durante todo el año. En Rio de Janeiro ocurrió algo muy extraño en los últimos años, que es la privatización de las vías públicas. En determinados barrios están cerrando las calles: los habitantes se juntan, ponen un guarda con un arma y una garita, y nadie más pasa, a no ser los vecinos. Eso se volvió normal en Rio de Janeiro. Entonces, decidimos hacer de esa garita una galería, y para eso vamos a usar nuestra galería móvil: vamos a cortarla en dos. Fue proyectada para ser cortada en dos pedazos. Vamos a transformar esa garita en una galería móvil. Por tanto, van a ser dos unidades-bibliotecas. Más allá de eso, pretendemos realizar diversas actividades usando esta mano de obra gratuita. Queremos usar ese problema social de Rio de Janeiro para beneficio de la propia manutención de la galería. Para que ustedes tengan una idea, para cerrar una calle son necesarios ocho guardas por semana. Ocho personas que se ganan la vida haciendo absolutamente nada, mirando hacia la calle con arma en la mano. Entonces la idea es educarlos, en el sentido de que ellos estén a favor, trabajando para la sociedad, para aquella comunidad donde van a ser instaladas estas dos galerías, que van a funcionar las veinticuatro horas. Va a haber una videoteca: cualquiera va a poder dejar su video ahí y cualquiera también, a las tres de la mañana, va a poder ir ahí y ver el video junto con el guarda. Eso va a comenzar en marzo, y una vez por mes, o cada seis semanas, vamos a cambiar de contexto.

Galería Metropolitala

Hoffmann’s house

Duplus

Trama

 

Capacete

La Rebeca

Espacio Aglutinador