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Debate posterior a la presentación de Reinaldo Laddaga

 

Claudia Fontes: -Quería preguntarte por qué al principio de tu exposición en dos momentos mencionaste a Trama como una institución.

Reinaldo Laddaga: -No recuerdo haber mencionado "institución" pero de todos modos lo diría, en la medida en que tiene un nombre, una dirección, una cierta estabilidad estructural, no digo rígida, no veo porque no llamarla institución. ¿Por qué?¿Te parece problemático?

Claudia Fontes: -Nunca sabemos cómo definirnos. Elegimos programa por la cuestión de la duración del programa, que queremos que dure cinco años y el objetivo principal como programa es durante esos cinco años estimular los vínculos entre artistas e instituciones, y que funcionamos un poco como parásito de instituciones más que ser una institución en sí misma. Es la definición más acabada que puedo dar…

Reinaldo Laddaga: -Me parece que programa designa también otras cosas, otros aspectos de la cosa. Yo no veo ningún problema. Yo creo estar más o menos exento de prejuicios anti-institucionales. La institución no me parece mala en sí misma, la noción de institución.

Gabriela Massuh: -Yo tengo varias preguntas, pero una muy concreta. Me interesó mucho tu mención respecto del extranjero como testigo no participativo, ¿podrías explicar un poco más dentro de la estructura de esta trama pública?

Reinaldo Laddaga: -Me alegro que lo hayas traído a colación porque la estructura del testigo en todo este caso me parece interesante. Me parece que la cuestión del testigo es central en relación a cuál es la relación entre procesos de construcción de colectividad y obra en situaciones como esta. Un rasgo clásico de la obra es la ejemplaridad, es decir, Madame Bovary vale por la mujer burguesa del siglo XIX en Francia. No leemos madame Bovary como el relato de la particularidad de la biografía de una tal Emma Bovary sino como un libro que nos dice algo sobre la situación de la mujer burguesa en Francia o algo parecido, por lo tanto hay una dimensión de ejemplaridad en Madame Bovary.
Acá estamos en una cuestión de lo público y lo privado también. En el caso de Ruang Rupa, la casa es privada, la obra es pública. Pareciera que en la casa participan los que están en la casa, de la obra participa cualquiera. Y sin embargo, en la medida en que se inscribe en el contexto artístico, la casa cobra dimensión de ejemplaridad, o debiera aspirar a cobrar una condición de ejemplaridad. Debería no solamente ser un lugar donde la gente vive, sino un lugar donde la gente debiera aspirar a vivir de un modo que debiera desear que se pudiera generalizar, y que por lo tanto fuera en alguna dimensión ejemplar. Este punto de referencia del otro para el cual se viviría es un testigo también.
Tengo la impresión de que cuando una colectividad se inscribe en la genealogía del arte, se constituye en función de un testigo aunque sea fantasmatizado, alucinado, lo que sea. Al mismo tiempo creo que en casos como el de Trama hay un deseo activo de la invocación de un extranjero. Hay grados de extranjeria acá, el mío parecería intermedio, otros mayores y dependiendo de la lengua y de condiciones empíricas y precisas, concretas. Pero pareciera haber un deseo de extranejería, y esta es una hipótesis. Ahora si hay un deseo de extranjería esto tiene que ver con que fatalmente vemos suceder acá continuamente una oscilación entre nosotros, aquí, este nosotros estrictamente localizado de la Argentina hoy, y un nosotros ampliado de modo incierto que incorporaría a aquellos de nosotros que parece que nos encontramos en posición liminar, y en diferentes grados de mutismo. En el borde de una conversación que en muchos casos es una conversación que tiene como referente inmediato y continuo una determinada vivencia del ser argentino hoy y aquí. Me parece que ese deseo extranjero es un deseo particular, que yo leo como deseo de exponer la colectividad y de dividirla desde el momento en que se expone.

Gabriela Massuh: -Segunda pregunta, respecto de Hannah Arendt también a mí se me ocurrió una de las maneras que ella tiene de definir "comprensión". Y ella dice: comprender es comprender lo que está puesto en juego. Acá vuelvo a la noción del espacio público, la primera definición que diste: plaza, calle, universidad, el lugar de lo común pero también de lo heterogéneo, el lugar que termina definiendo el estado o la nación, finalmente. Ante la pérdida, que vos das como pérdida -yo prefiero pensar que eso todavía está puesto en juego, que no está perdido- pero supongamos que está perdido, proponés otro espacio público: la red, Trama, son como anti-espacios públicos.

Reinaldo Laddaga: -Yo creo que son anti-espacios públicos solamente si los espacios públicos son los espacios de lo nacional: la plaza, la universidad… Respecto a lo que decís, también creo que no hay que dar estos espacios por perdidos, pero aún si estos espacios quisieran reconquistarse (y creo que en la práctica hoy están perdidos, y están perdidos porque en gran medida de la dictadura hasta hoy hay un proceso constante, explícito y voluntario de destrucción de los sistemas asociativos que eran la universidad, el sindicato y todos estos espacios de lo nacional, lo que nos deja hoy con un sistema político desgobernado explícitamente contra una multitud de individuos) en medio de eso, creo que si, la plaza y la universidad están virtualmente… (esto es por supuesto una evaluación política que yo no sé si puedo hacer), pero tengo la impresión de que son espacios deshabitados, vaciados y caotizados, y aún si el punto fuera recuperar los espacios de lo nacional, que yo honestamente no creo que sea la mejor idea, porque en el dolor por la pérdida de esos espacios olvidamos la violencia que era la condición de esos espacios y el tipo de poder que en esos espacios se desplegaba (nuevamente esta es una evaluación política), pero aún si el punto fuera reconquistar esos espacios, la condición para esa reconquista sería comenzar la construcción de poder en otro lugar. Porque en la situación actual, de a uno, no hay reconquista posible de esos espacios, entonces, construcción de poder en otros lugares para los cuales me parece que el marco nacional estatal no ofrece gran cosa. Tengo la impresión ¯y esta es mi impresión de semi-extranjero- de que en la Argentina hay un doble proceso, un nivel de irritación y de fascinación con la destrucción del Estado nacional. Fascinación para la cual nos predispone la literatura argentina y una cierta historia de la cultura argentina, fascinación que no significa necesariamente placer sino fijación en el espectáculo de la desintegracíon de lo nacional, efectivamente, y procesos de construcción de espacios de poder. Son espacios que no aspiran a eso ¯como no tendría sentido de Trama aspirar a la dimensión de lo nacional. Se sitúa fuera de lo nacional y se sitúa en condición de globalización, en condición de apertura al extranjero, a los extranjeros, más que al extranjero en general, como aparece lo otro en relación a lo nacional. Me parece que estos espacios son la condición de la construcción de un poder que es la condición ¯si el punto es la reconquista de lo nacional- para la reconquista de lo nacional. Creo que este es un espacio público, que Trama y una red son un espacio público. Mejor: que sería conveniente hablar de eso como espacio público para quebrar esta polaridad, de que el espacio público sería sólo el espacio de lo nacional (la plaza, la universidad, etc.) y del otro lado estarían los individuos. Quiero decir, estas son cuestiones que están como se dice en inglés "up for grabs" (disponibles).

Santiago García Navarro: -Me da la impresión de que se están constituyendo estos espacios públicos como Trama mucho más limitados, pero en función de reconsiderar un espacio público mucho mayor, que sería el argentino en nuestro caso. Lo digo desde un punto de vista puramente fenomenológico. Por eso cuando Claudia se preguntó porque vos te referías a Trama como institución, para mí lo que tiene Trama y otros de estos lugares es que funcionan al menos como gérmenes de instituciones, tengo la impresión de que se dirigen hacia algo mayor pero no monolítico.

Reinaldo Laddaga: -Me parece además que son lugares de ejercicio de un imaginario organizacional. ¿Cómo se hace Trama, cómo se hace para que vengan algunas personas, es este el mejor modo de hacerlo? Por ejemplo, pongamos por caso, ¿es este el mejor modo de discutir, que yo esté de este lado, Uds. de aquel?…no está enteramente claro, no está enteramente claro si la opción es otra, pareciera obvio que una discusión se puede producir a partir de un punto de asimetría, del hecho de que yo en este caso hable más que Uds., por ejemplo, aún cuando no esté claro que tenga cosas particularmente más interesantes que decir. Pero el hecho de que aquí haya una sucesión, de que haya individuos que vienen acá y dicen una palabra asimétrica pareciera condición de discusión, no está claro que sea la mejor, sin embargo. Se trata de un ejercicio de imaginación de la organización que es importante porque la situación que hoy padecemos tiene que ver con que estamos en un lugar de recepción de un proceso de recomposición organizacional. Desmontaje de los sindicatos, de la educación pública, de la salud pública, todo esto es un proceso de reengineering de reconstrucción de instituciones y de modos de organización que simplemente padecemos en este caso. Entonces no está mal que veamos cómo se nos ocurre que se organiza una colectividad.
En este sentido me parece que este un lugar de invención de instituciones.

Charles Esche: -Al principio hablabas de sociedad entre comillas, y me pregunto a quién estabas citando.Reinaldo Laddaga: -Estaba citando a un libro de John Urry, que se llama "Sociology without societies" y que pone en discusión la utilidad del uso del término sociedad para describir lo que resulta de los procesos característicos de las últimas dos décadas: destrucción del estado de bienestar… pero no es quizás buena la expresión.

Charles Esche: -Preguntaba en parte porque habiendo crecido en Gran Bretaña, donde en este momento tenemos un líder que declaró muerta a la sociedad, cita que creo fue desaprobada de pleno… -quiero decir, creo que la historia de Gran Bretaña post-Thatcher ha desaprobado esta idea. Y también pensaba que estabas posicionando una tensión entre la noción de sociedad y la noción de colectividad y no creo que exista, en realidad creo que ambos términos están bien separados: colectividad es algo identificable como individual, mientras que la sociedad no lo es. Cuando hablamos de sociedad hablamos de las raíces de la sociedad como el socialismo y no creo que esté ligado a un proyecto nacional del modo en que dijiste. Creo que aún es un término muy útil, no en relación a individuos identificables como un colectivo, sino en el sentido de una posibilidad remanente de lo universal. Creo que es un término difícil de manejar, pero que en una condición de globalización tenemos que imaginar esa posibilidad. Entonces cuando oigo el término entre comillas, me preocupa, porque pienso que la pérdida de la posibilidad de la sociedad es la pérdida de posibilidad de lo individual y de ese modo descendemos a un territorio muy peligroso.Reinaldo

Laddaga: -Es un comentario interesante y complejo, creo que me parece absolutamente lógico que escuches a Thatcher en ese momento, que no hay sino individuos, que no hay sociedades. Eso no está en mi oído del mismo modo, en la medida en que mi formación política e intelectual no es la misma, y mi uso del término sociedad no es necesariamente un disclaiment del tema. Lo que estás planteando es una cuestión estratégica, si es mejor usar "colectividad" para tal o cual proyecto, si es mejor usar "sociedad" para tal o cual proyecto, me parece completamente razonable suponer que en el contexto británico el uso del término sociedad contra una cierta historia de la derecha en Gran Bretaña, sea necesario para recuperar alguna dimensión de lo generalizable, y si quieres de lo universal, si quieres usar lo universal en este término. No creo que lo sea necesariamente en todos los contextos. Pienso que de todos modos esa decisión terminológica tiene que articularse con cadenas estratégicas que son bastantes complejas y largas. Pero no creo que estemos en desacuerdo verdaderamente en ese punto.

Eduardo Molinari: -Te quería hacer un comentario y una pregunta. El comentario es que me parece por un lado sorprendente y por el otro bastante lamentable que después de tantos años de violencia contra los intentos de generar un proyecto más comunitario, colectivo, de sociedad o como sea, haya tanto temor a nombrar esos proyectos, o de retomarlos de alguna manera. Te quería hacer una pregunta que justamente tiene que ver con eso: más disueltos de lo que estamos, no sé qué sería… Si la proyección al todo nos conduce aún a más disolución, no entiendo muy bien esa idea tuya.

Reinaldo Laddaga: -Cuando yo hablaba de disolución hablaba de lo siguiente: es nuevamente una cuestión estrictamente estratégica en este caso y tiene que ver con una cuestión que yo creo que es compleja. Yo tengo la sensación de que en una circunstancia como la argentina, y no sólo la argentina, es necesario construir espacios comunes. Eso me parece la condición para pensar, para que cada uno de nosotros pueda pensar que hay espacios de conversación estrictamente. Creo que hay un determinado uso de lo nacional en cuanto a esos espacios de conversación que puede ser complicado, que en mi evaluación inmediata tiene que ver con lo que es una historia en potencia de las últimas décadas, efectivamente, de la izquierda concretamente, de construir espacios de poder alternativos y que ha resultado en el avance prácticamente sin barreras de la derecha. Mi pregunta, y yo no soy un miltante, y por lo tanto de lo que estoy hablando es de modelos cuya relación concreta con la realidad inmediata actual es necesario elaborar, es qué es lo que es posible si construimos espacios de colectividad ¯o de sociedades- fuera de los términos con los que hasta el momento se ha definido la cosa, entre otras cosas porque hasta el momento no ha funcionado. Cuando yo hablaba de disolución decía lo siguiente: hay una lógica de la formación de comunidad que tiene que ver con el hecho de que hay un punto de cierre de la comunidad sin el cual ésta no se constituye. Ese punto de cierre no tiene que impedir la generalización o incluso la universalización. A lo que me refería es a que es necesario un cierto cierre para que una conversación sea posible y para que se construya poder. Lo que me preocupa es estrictamente eso: cómo se construye poder. No se construye poder en el uno más uno, eso es obvio. Se construye poder en la formación de colectividad, comunidad, lo que quieras. Me inquieta el hecho de que eso no parezca estar sucediendo en los últimos tiempos, no sólo en la Argentina, estoy pensando en Estados Unidos, por ejemplo. O que se produzca en lugares donde quizás la referencia a lo nacional no sea central. Cuando digo disolución digo que es necesario reflexionar en esa condición de cierre que me parece que es la posibilidad de construcción de poder.
Estamos acá hablando de otra cosa de todos modos, que de una lógica de la militancia política general, estamos hablando de una cosa más localizada en la cuestión del arte.

Eduardo Molinari: -No te hablaba desde el lugar de la militancia ni de un modelo de izquierda ni de ningún modelo en particular. Lo que me resulta un poco extraño es que justamente en un contexto de hablar de la proyección social parece ser que hay un temor del todo, como si fueramos todas partes de algo, partes de partes de partes, pero el todo no sé dónde está.

Reinaldo Laddaga: -Yo tampoco, honestamente. Pero justamente me parece que pensar el todo en circunstancias como la presente también es al riesgo de una cierta impotencia. Porque el todo es demasiado, es mucho, y entonces el todo nos deja como uno, justamente, en cierto modo.

Nora Dobarro: -No has mencionado la palabra "confrontación", y te pregunto qué relación le ves con el "testigo". Porque (lee el programa de Trama) "programa de cooperación y confrontación", que creo tiene que ver con lo universal y particular… También hablaste de "reparaciones" al principio: ¿Qué relación tiene con todo esto?

Reinaldo Laddaga: -Si pudiera decirlo en muy pocas palabras la situación, una especie de modelo estructural tal como parece que resulta, es que en una circunstancia de ruptura de los lazos entre los individuos, y entre los individuos y los poderes, a partir de la desarticulación de la figura del Estado nacional, es necesario reparar algo de este enorme proceso de rotura, que es lo que ha resultado en los últimos tiempos. No me parece que se pueda reparar todo, entonces me parece que es necesario ver cómo, a partir de qué lógica se reparan espacios parciales porque cada acto de reparación es un acto de construcción de poder. No sé si es necesario proyectar la figura final de todo esto.

Diana Aisenberg: -Quería preguntarte si vos podés explicar qué hace que un espacio sea público.

Reinaldo Laddaga: -Que haya por lo menos tres y que hablen.

Lorena Bossi (GAC): -¿Eso te parece que forma un espacio público?

Reinaldo Laddaga:
-Sí.

Lorena Bossi (GAC):
-¿Una agrupación de tres personas?

Reinaldo Laddaga:
-Sí.

Lorena Bossi (GAC):
-¿Y que hablen?

Reinaldo Laddaga:
-Sí. Me parece preferible pensar los espacios públicos como expansiones de esa célula más que pensar el espacio público bajo la figura de lo nacional.

Lorena Bossi (GAC):
-No necesariamente reunidas bajo la figura de lo nacional, pero tres personas reunidas hablando no conforman a mí entender un espacio público.

Reinaldo Laddaga:
-Tres es una exageración, por supuesto, pero ¿dónde empieza entonces? 500, 400, 1000, 800.
Lo que yo llamo espacio público es la situación donde por lo menos hay tres que hablan y que preferirían que hubiera por lo menos uno más.

Carolina Golder (GAC): - A mí me quedó una duda cuando vos hablabas del tema de la Universidad, y hablando de Universidad pública como sinónimo de Universidad Nacional, y lo que representa. La universidad pública representa para mí toda la lucha que es y que fue, y vos, no sé qué término usaste, como que pensabas que ya estaba culminada…

Reinaldo Laddaga: -En este sentido te diría casi no pienso, observo una Universidad desfinanciada y destruída en los hechos.

Carolina Golder (GAC): -Yo no estoy de acuerdo para nada en ese sentido, partiendo de la base de todo lo que tiene que ver con la lucha estudiantil que hubo, toda la gente que desapareció luchando por esa universidad pública, y toda la lucha que hay hoy en día por la educación pública, y para mí eso es un espacio que hay que defender a morir.

Reinaldo Laddaga: -Me parece perfecto, obviamente yo no tengo nada en contra, y yo prefiero la universidad pública, eso está claro.

Carolina Golder (GAC): -Es uno de los derechos fundamentales que tenemos que tener.

Reinaldo Laddaga: -No lo encuentro contradictorio con lo que estoy diciendo, en realidad, lo que digo es lo siguiente: si lo que quisieras es defender incluso la universidad pública sería necesario construir un espacio de poder. No pienso que haya que destruirlas más de lo que están las instituciones nacionales. Todo lo contrario, me parece que es un juicio político que yo no encuentro ninguna razón precisa para, desde mi posición, decir si hay que defender hoy la universidad nacional, de qué forma especifica de la universidad nacional, de qué forma específica de las instituciones nacionales. No estoy hablando de eso verdaderamente. Estoy hablando de una situación de hecho de pérdida sistemática de poder de la gente, que se produce a mi juicio por una desertificación de espacios que estaban estructurados por el Estado nacional y por instituciones que estaban articuladas con el Estado nacional: la educación pública, los sindicatos, etc. Me parece perfectamente posible plantear que lo que hay que hacer es recuperar estos espacios, pero aún así hay que construir poder.

Lorena Bossi (GAC): -A mí lo que me parecía confuso era que en tu discurso negabas por ejemplo, el espacio público, o no negabas, pero veías la pérdida del espacio público de la plaza, la universidad, de las agrupaciones sindicales, etc, pero sí encontrabas que Trama era un espacio público siendo que Trama es una célula muchísimo más reducida que lo que puede ser una universidad, por más paupérrima que esté la universidad.

Reinaldo Laddaga: -A mí me interesó la cifra de Diana Aisenberg: 200 y pico. Es una cifra curiosa, porque obviamente es una cifra lo suficientemente grande como para que no sea un grupo de amigos, pero al mismo tiempo lo suficientemente pequeña como para que difícilmente pensemos en nuestra idea de espacio público. Honestamente prefiero desplazar la figura de espacio público porque tengo la impresión de que en nuestro imaginario qué cosa es un espacio público está enormemente restringido, porque está capturado en derterminadas figuras del espacio público: la plaza, el aula, la sala de conferencia, estas que son formaciones históricas del espacio público. Configuraciones, estructuraciones históricas del espacio público y que están asociadas a formas de socialización que tienen sus ventajas y defectos, que siempre han sido abiertas para un cierto lado, y restrictivas en otro sentido. ¿Qué puedo decir? Me cuesta hacer el elogio de todo lo que concierne a la educación pública, habiendo sido formado en la educación pública, siendo un resultado de la educación pública. La educación pública primaria y secundaria por lo menos tal como yo la recuerdo era un lugar de formación ideológica también, no era un lugar donde el poder estaba activo, esto ha sucedido históricamente el Estado argentino históricamente es un Estado colonizado. De modo que me parece que si se hace la defensa de esa forma particular de lo público, aún en esa forma particular hay que retener que es una forma contingente, que no es la naturaleza, que es el resultado de un proceso de estructuración y si decidimos que eso es lo que queremos, fantástico, pero me parece que hay que desnaturalizarlo, que hay que desprender la idea de espacio público de determinadas figuras históricas del espacio público: la plaza, el aula, la sala de conferencias: espacios que se estructuran de un modo particular. Cuando yo me refiero a la red como espacio público tiene que ver con una cuestión que me parece que tiene que ver con la economía de lo local y lo extranjero en relación a la red y el modo en cómo eso perturba una cosa que a veces a mí me inquieta honestamente en Argentina, y en este punto me inquieta epidérmicamente, que es un momento de cierre del discurso en una figura fuerte en "nosotros", "nosotros argentinos". Porque ahí resuenan otros "nosotros argentinos" que tengo en la memoria, aún cuando eso se formula desde un lugar de enunciación progresista, hay un resto mío al cual se le eriza algo.

Diana Aisenberg: -Yo quería preguntarte si cuando hablás de extranjero hablás siempre de alguien de afuera del país o si se relaciona con alguien que no pertenece a esa supuesta red, o siguiendo el hilo de Christian Ferrer, a ese grupo de amigos organizados de cierta manera para tal cosa, si no se puede leer como el testigo o el extranjero en el mismo país a alguien que simplemente no sea parte de esa célula.

Reinaldo Laddaga: -Sí, sí, me parece que sí. Me parece que no hay problema respecto a eso. Ahí hay un problema que tiene que ver con la construcción de identidad, de identificación, con algún nivel de cierre que tiene que estar presente para que haya algo así como una colectividad. Ahora, ¿cómo se cierra una colectividad? ¿Cómo se cierra, por ejemplo, la colectividad de los hinchas de un equipo de fútbol? Por identificación con la camiseta, por ejemplo. En las redes me parece que hay una condición diferente, el ejemplo es tu propia red, esta cosa del reenvío a un tercero de un mensaje que se dirige a un amigo. Este tercero me parece que estructura la comunidad de un modo diferente, y un poco en relación a esto hablaba de testigo.

Público: -¿Pensás que es posible la creación de poder individual?, pienso, desde el punto de vista del artista y si necesita necesariamente de la creación de una colectividad, si necesita unirse a un segundo y a un tercero que deseen a un cuarto para su proyección?

Reinaldo Laddaga: -Yo creo que hoy sí. Ahí vamos a otro punto, que es la transformación que viene sufriendo la figura del artista. El artista individual, genio, etc., es una forma de individualidad propia de una constelación histórica determinada, que le atribuye al individuo determinadas propiedades, a un individuo que se universaliza, como decía Charles Esche, y que sin embargo encuentra su espacio de despliegue en la medida en que hay una colectividad allí. Hay una colectividad de críticos, curadores y una estructura institucional que es una estructuración de colectividad. En definitiva el artista de algún modo en el último par de siglos da por sentado eso. Me parece que una cosa saludable es que los artistas no dan más por sentado eso, y eso me parece interesante de Trama, que es una cosa gestionada por artistas que no dan por sentado que la institución está allí para recibirlos. En casos como el argentino, en cierto modo tiene que ver con que verdaderamente no hay instituciones, no hay presupuesto no hay dinero, y entonces hay una dimensión de necesidad, pero más allá de eso hay, aún allí donde hay dinero, por ejemplo en Estados Unidos, que es mi otra experiencia, hay sin embargo esta voluntad muy visible de tomar la institución en las propias manos, y de no separar como solía ser el caso la invención institucional de la creación de obra, y un poco iba a esta cuestión de producción de colectividad y producción de obra. Me parece que un artista lúcido hoy tiene que ver que no hay obra que no se produzca bajo la condición de una cierta colectividad y por lo tanto que no aspire a alguna clase de poder en la estructuración de esa colectividad. La condición del poder es la colectividad.

Sonia Abián: -Vos dijiste que poder establecer un cierre es una posibilidad, o una condición para construir. Para poder establecer un punto de cierre es necesario tener un punto de vista, o sea, establecer un lugar y establecer un punto y por lo general en lo que me pareció percibir desde el comienzo de estas jornadas es que hay como una imposibilidad de establecer un punto de vista. Por lo menos desde el lenguaje, eso sucede. ¿Cómo ves vos esa relación entre el lenguaje y la realidad?

Reinaldo Laddaga: -Voy a reponder a tu pregunta de una forma más limitada y es a por qué hay esta dificultad en establecer un punto de vista. Hay dificultad en establecer un punto de vista porque estamos en una situación nueva. Honestamente creo que estamos usando términos ¯la cuestión del diccionario es interesante-, obra, o artista, en un sentido tan diferente al que se usaba hasta hace dos décadas, que uno puede preguntarse en qué punto va a valer la pena dejar de usarlos, inventar otros o simplemente seguir usándolos y aceptar el fenómeno en el que estamos acá, que es que decimos todo un poco a medias: "obra", sí pero no, "artista", sí, pero no. A mí no me parece ningún misterio, estamos en una situación que me parece nueva, nueva en la medida en que puede ser nueva una situación, muchas cosas siguen igual, pero hay mucho de nuevo, no sólo en la Argentina, sino que hay mucho de nuevo en el arte, no tanto en cuanto a obra nueva sino en cuanto a recomposiciones de la relación entre instituciones, prácticas, formas de socialización, profesiones, hay mucho nuevo y que no disponemos de un modo claro de formalizar esta situación por el momento. Quizás no haga falta que la haya, por el momento no es el caso.

Público: -Vos pusiste a Trama según entiendo, como una célula de poder, chica, grande, o como sea y hablaste también de los testigos, según entendí refiriéndote a los extranjeros. Quería saber si tu mención a los testigos fue como quienes van a diseminar hacia afuera, con esto que tiene que ver con la globalización, o como solamente los que están para crear más esta situación narcisista tan porteña o argentina.

Reinaldo Laddaga: -Yo no creo que sea narcisista. Hay un cierto narcisismo que es innegable, pero no creo que sea simplemente narcisista. Primero, no hay testigos si uno no supone que bien puede suceder que el testigo cuente afuera lo que está viendo, si no, no es un testigo, es otra cosa. Y de que cuente algo de lo cual nunca sepamos, también, y que por lo tanto ese testimonio se vuelva incontrolable. Me parece que el testigo opera en la situación presente en parte porque sospechamos que este pueda ser el caso, y que por lo tanto es una condición de apertura hacia afuera.

Público: -¿Y cómo entrarían en Trama estos testigos extranjeros, no serían parte también? Se supone que son parte de la trama, aún siendo extranjeros.

Reinaldo Laddaga:
-Todo el mundo está un poco afuera y un poco adentro. Son parte del sistema, naturalmente. Cuando digo extranjeros tampoco quisiera reducir eso a las personas que acá tienen pasaportes de otras naciones. Cuando digo esto de todos modos, mantengo un cierto nivel de abstracción de la situación y de redescripción de la situación en términos estructuralmente más simples de lo que es. Lo que tiene que ver nuevamente con la estructura de ejemplaridad. El asunto es: ¿quisiéramos que esta situación se extendiera? ¿Esta situación debiera ser el modelo para otras?

Horacio Abram Luján:
-Quería retomar una pregunta ya formulada y era referente al el espacio público que enumerabas: la calle, la universidad. Yo creo que de alguna manera los separabas porque creo que pensas que está perdido de antemano, porque son lugares que están vaciados por determinados poderes.

Reinaldo Laddaga:
-¿Si ya los doy por perdidos?

Horacio Abram Luján:
-Estás hablando del espacio público como generación de poder, también puede ser en la calle, pero sin embargo lo estás soslayando…

Reinaldo Laddaga:
-No, me parece que no. Si están perdidos o no no es algo que se pueda opinar desde afuera, me parece. Solamente si estás combatiendo por esos espacios podés… Porque si están perdidos o no es una consideración estratégica, no?

Horacio Abram Luján:
-Justamente, hacia allí iba…

Reinaldo Laddaga: -Por eso, no lo sé. No sé si están perdidos o no. Lo que digo es que las alternativas no son ese espacio o nada. Es necesario imaginar otros espacios, otros modos de construcción de poder, nada más.

Andreas Siekmann: -Quería preguntarte en qué medida tus reflexiones están ligadas con la reflexión que se está dando en Estados Unidos entre Enesto Laclau, Judith Butler y (Slavoj) Zizek en torno a términos como la contingencia, la hegemonía y la universalidad.

Reinaldo Laddaga: -Hace algunos años dirigí un diálogo entre Laclau y Butler, y sin duda hay una parte de esta discusión, especialmente en lo que se refiere a Laclau. Naturalmente que este recurso al testigo tiene sobretonos vinculados a la deconstrucción, y por lo tanto a lo que hacen Laclau y Butler. Sería un poco largo decir cuáles son mis diferencias con Butler, en cuanto a la formación del sujeto y a la idea de interpelación, por ejemplo, o con Laclau en relación a la construcción de esta topología lacaniana de lo social, pero creo que sí, esa es sin duda una región importante en el contexto de discusión hoy en la academia estadounidense y por lo tanto sin duda en alguna medida estoy refiriéndome a ello.

 

 

Reparaciones. Reinaldo Laddaga