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Debate posterior a la presentación de Charles Esche

 

Reinaldo Laddaga: -Tu ponencia fue muy estimulante. Tengo un par de comentarios y un par de preguntas para hacerte. En primer lugar me parece que la estructura que estás describiendo es particularmente compleja. Me pregunto si piensas que es una estructura transicional o que debieramos desear que permaneciera en este estado. Tal como veo esta estructura, la encuentro paradójica. Como tu decías el museo de arte es uno de los paradigmas centrales del espacio público, como espacio abierto a todos, pero a cada uno como individuo. Yo diría que también al individuo clásico, al individuo en comunicación con sus semejantes, mientras que tú estás hablando de un estado de la sociedad en el cual los individuos se encuentran hiper individualizados a través de esta estructura de personalización del consumo y de personalización de las elecciones. En cierto modo este individuo que ingresa en la estructura que tú defines…lo que tú parecieras estar haciendo es como ahuecar, "carving", un espacio de semi privacidad en el espacio público clásico, cuando ofreces un espacio para las comunidades intencionales. Me pregunto si este es un modo como podría describirse esta estructura, como un lugar donde este individuo hiper individualizado puede conservar su rango de elecciones y al mismo tiempo hacer conexión con otros a partir de esta hiper individualización y cuál es la relación entre estos espacios semi privatizados que tú construyes en el espacio público y el espacio público tradicional.

Charles Esche: -Me gustaría hablar primero sobre la transición. Me parece que estamos en términos transicionales de forma más general, porque si uno piensa en la historia de la humanidad, siempre ha existido una especie de batalla ideológica entre dos polaridades, y en el momento parece no existir -o por lo menos la otra opción ha colapsado en 1989- así que yo no creo entonces que la guerra actual represente un tipo similar de batalla ideológica o cultural. O sea, se ha propuesto como una posibilidad de lucha o de choque entre civilizaciones, pero yo creo que en última instancia va a terminar en el dominio político más que en el dominio cultural. Pero por ahora no hemos formulado ningún tipo de posibilidad de incorporarlas al dominio público en este momento, o sea que estamos en una fase de transición en términos más amplios que simplemente la institución. En ese sentido entonces creo que sí, la temporariedad de lo que hacemos se relaciona con esa transición que se está produciendo en la sociedad y en la política, y en la cultura más en general, pero específicamente en la política. Espero que eso responda…es decir, ¿dónde ocurre todo esa mezcla? No lo sé. Tiene que aquietarse y no sé que va a pasar. En cuanto a la hiperindividualización es interesante lo que planteas, pero tambien diría que se puede observar que la gente está más y más interesada en un tipo de actividad grupal y eso se puede observar aquí en Trama, uno puede observar un contra-movimiento, por supuesto un movimiento paradojal, pero un contra-movimiento hacia la hiperindividualización, y no sólo en el arte sino también en otras esferas, donde la gente parece querer colectivizar sus deseos a un cierto nivel. Yo creo que lo que estamos haciendo, invitando a este grupo electrónico, a las organizaciones autonómas o al grupo Christania es abordar a ese movimiento de la sociedad que esta moviéndose al mismo tiempo en que existe esta hiper individualizacion creada por el deseo generado por el capitalismo de libre mercado y el marketing, o sea que estoy de acuerdo con lo que estás diciendo, pero no estoy seguro de estar creando un espacio en el que ese hiperindividuo -por así llamarlo- pudiera encontrar las conexiones que podría estar buscando. Creo que lo que estamos haciendo es creando una plataforma para darles una voz a los grupos ya existentes, y esa voz de alguna manera muy pequeña sería un esfuerzo, una lucha contra la hiper individualización. En un contexto utópico uno podría imaginar, como yo dije ayer -o alguien dijo- llamar a la comunidad al orden. Pero me parece que ese es sólo un dispositivo retórico, me parece que la condición real es que nosotros estamos reflejando la existencia de estos sub-grupos y el deseo de la gente también de trabajar colectivamente, que creo que se está manifestando cada vez más, y es un terreno potencialmente interesante para el cuestionamiento de la creación del deseo con el capitalismo.

Público: -En el museo suceden cosas que antes sucedían en espacios de contención específicamente sociales. ¿Podríamos decir que el museo que vos hoy propones es el ágora del futuro?

Charles Esche: -Hay muchas metáforas clásicas que dan vueltas en Argentina, me parece y no estoy seguro de por qué…no sé qué significa "el ágora del futuro". En la medida en que yo creo que el espacio público del ágora o el espacio público que incluso podría ser llamado el centro cultural –en sueco tienen una palabra que se podría traducir como "la casa de todas las actividades", que es un término que me gusta mucho- han estado bajo una enorme presión porque no han podido dar respuesta a la hiper individualización de la que estamos hablando, están basados en una idea del colectivo que ya no está presente. O por lo menos no presente en la medida en que lo era y que justifique su supervivencia. Por lo tanto nuevas formas de colectividad deben encontrar su expresión y yo no pienso que sea el espacio del centro comunitario –el ágora la verdad es que no se cómo tratarlo, es algo de hace mucho tiempo- pero la posibilidad de la expresión colectiva debe encontrar un marco institucional, un dispositivo que la contenga a fin de que se la pueda materializar. Y quizás el museo sea el marco o ese nuevo tipo de museo (yo no lo llamé así, pero si quieren llamarlo un nuevo tipo de museo..).
Pero creo que las condiciones en Atenas y las condiciones en Malmö son tan diferentes que es muy dificil para mí llamarlo un ágora aún metafóricamente.

Gabriela Massuh: -Tu apelación al tiempo me pareció muy importante, pero yo creo que las categorías espacio/ tiempo siempre están relacionadas, la modificación del espacio inmediatamente modifica también el tiempo, es decir, cuando el Río de la Plata se aleja por las construcciones intermedias, se aleja también el camino que en la infancia recorríamos para llegar al río y el camino que vamos a recorrer en el futuro para no llegar al río. Son dimensiones que siempre se dan juntas, espacio y tiempo. Lo que pasa es que hablar del tiempo es muchísimo más difícil. El segundo punto: el tema del público. No se puede hablar del público, me parece, sin hablar de las industrias culturales. Hay un público universal muchísimo más amenazado que el público que concurre a las galerías o el público que vos denominas como turístico, que es el público que todavía se alimenta de los buenos productos que produce el mercado. Por ejemplo, el cine. El cine es un caso típico: si la exigencia de los Estados Unidos en todas las rondas Uruguay del GATT triunfa no va a haber cine más que el cine de Hollywood. Es decir, Estados Unidos se propone que no se subsidie más a los productos culturales porque concibe que los productos culturales son productos del entretenimiento. Entonces el público que consume todavía productos culturales que no son del entretenimiento está mucho más amenazado que el público que vos estás queriendo conservar, porque ese público es admitido por las grietas del sistema, el público que no es admitido, es el de las grietas del mercado, y eso me parece mucho más terrible.

Charles Esche: -Puedo hablar un poco de cine porque creo que una de las respuestas es la permisividad en el arte, es decir el hecho de que el arte provea un espacio donde ese tipo de expresiones culturales encuentra un lugar y un hogar, y creo que es algo en lo que hay que insistir y hay que mantener como la condición de existencia del tipo de cine. Porque vos decís cine, pero te estás refiriendo a lo que en inglés se denomina como cine arte -es un término problemático, ya sé- pero ese tipo de cine puede encontrar un lugar dentro de una noción permisiva y expansiva del arte, que es la que estoy sugiriendo. Esto significaría que el tipo de público del que vos estás hablando podría ser llevado hacia el tipo de público del que yo estoy hablando, esos dos públicos podrían estar encontrándose en el espacio público de un museo o de una institución, de modo tal que no veo necesariamente que se pueda hablar de preservar una voz cultural específicamente cinemática como opuesta a una forma más general de presentación artística, en el sentido de que sea necesario plantear esta diferencia. Sin embargo coincido contigo en los riesgos y las amenazas que se plantean en las rondas del GATT, es el mismo tipo de amenazas que del cine se van a extender a todas las demás expresiones culturales. En la medida en que el cine es una expresión más comercial, es uno de los primeros en verse alcanzado, pero ¿cuánto pierde Hollywood por la industria cinematográfica argentina? Muy poco. Entonces no es solamente una cuestión de extender la rentabilidad sino que también hay una agenda cultural política en curso que podría alcanzar a toda forma de expresión cultural, entonces tenemos que entender claramente desde dónde viene el ataque y por qué está viniendo, bajo el nombre del capitalismo de libre mercado pero no teniendo eso como objetivo. En este sentido yo diría nuevamente que si hay alguna esperanza en esta situación –y es muy difícil de encontrar esta esperanza- pero si hay alguna esperanza, tiene que estar ligada con las instituciones que tienen una ubicación privilegiada dentro del capitalismo como lugares de experimentación porque son suficientemente irrelevantes y por lo tanto pueden ser toleradas. Acaso terminemos como en el sistema norteamericano, donde todo debe ser financiado por fondos privados, o quizás podamos seguir defendiendo la noción europea del servicio público, quizás siga siendo posible pensar que el futuro es no sólo norteamericano, es difícil pensarlo, pero no es el único patrón. Si hablamos en términos más extensos, el fracaso masivo en los últimos veinte años ha sido la social democracia, que ha fallado, que ha fracasado en erigir algún argumento, ni siquiera es la falla de las cooperativas. El error es el de los socialdemócratas: Blair, Schröder, esta es la gente que fracasó en poner un argumento contundente y ahora van a estar pagando el precio de su propia incompetencia y pereza.

Fabiana Barreda: -Quería agradecer el entusiasmo. El proyecto me interesó mucho, pero quería hacer una pregunta: la primera decisión de gestión fue una modificación arquitectónica y la primer convocatoria fue hacer del espacio como un escenario, pensaba esto de transformar esto de Beuys de "todos somos artistas" a "todos somos actores". Y quería hacerte una pregunta muy puntual sobre un momento en que se ponía a disposición de la gente unas máquinas para que ellos propusieran qué modificaciones arquitectónicas proponía la comunidad al espacio. Quería saber qué tipo de necesidades demandaba la comunidad en relación al espacio de ese lugar.

Charles Esche: -La demanda más importante fue que permitiéramos a los okupas hacerse cargo del lugar y ocuparlo. La gente de Copenhagen decía: sería un lugar muy bueno para ocupar. Entonces tuvimos una larga discusión acerca de por qué no era una buena idea porque finalmente iba a excluir otras posibilidades, y la verdad es que salimos ganando, como se puede apreciar ahora. Entonces les dijimos que no se podía hacer porque nos iban a echar y entonces se iban a hacer cargo otros e iban a hacer programas mucho peores. Esto fue un argumento contundente, pero tratamos de discutirlo, esa fue una de las propuestas. Otras propuestas presentadas eran bastante interesadas, muchísimas bastante convencionales, volvían a caer en el modelo del centro comunitario, de modo tal que buscaban un espacio para los grupos de teatro de la comunidad, y entonces pensamos que había que ver más allá de esto. Había un grupo de unas veinte personas en este foro abierto, como lo llamamos, que forma parte de esta discusión en curso que tuvo como una dimensión de programa educativo -acaso no sea del todo feliz como formulación. En realidad fuimos un poco en contra del proyecto inicial y cuando fui viendo el tipo de propuestas que entraban, me daba cuenta que en realidad volvían a caer en el tipo de modelo del arte participativo, del arte comunitario de los sesentas, de los setentas, que no me parece muy útil para el presente, entonces lo que tratamos de hacer fue de explicar por qué no nos parecían tan útiles y como había otros modelos que podían emerger como el modelo Superflex, de la estación de transmisión web, que podía estimular la imaginación de esos grupos de otras maneras. La propuesta inicial de presentación de proyectos se transformó en una situación más de debate, donde tratábamos de buscar dirigir nuestras ideas y hacernos eco de las ideas que nos parecían interesantes. Es un problema democrático si uno quiere, pero también es un problema de apertura y de una cierta violencia que hace falta en un momento de cierre donde se cierran las otras opciones, donde se dice, "no, no vale la pena seguir pensando por este camino porque ya se probó en el pasado que este camino no funciona". Yo traté de hacerlo con argumentos, con debates y hasta ahora ha sido bastante exitoso. El próximo proyecto tiene que ver con las máquinas de especulación. Buscamos que la gente diseñara la identidad visual del museo a través de una especie de taller de gráfica y buscamos crear una respuesta visual a partir de una propuesta de un artista en un entorno gráfico abierto donde la gente estuviera en condiciones de hacer posters con una máquina tipo Letraset, donde la gente dejaba un poster y se llevaba otro. La cuestión que se debatía era para qué sirven los museos y lo que desarrollaba la gente eran respuestas. Entonces tenemos una especie de muro de la democracia china donde la gente iba colocando los afiches. Estos son proyectos que no tienen un cierre determinado en el tiempo. ¿Esto responde a tus preguntas?

Andreas Siekmann: -Es una especie de comentario: en algunos casos me parece que es demasiado "la forma sigue la función" y en algunos casos me faltaba algo del tema, del contenido, porque es una especie de lo que llamamos una crítica soft de las instituciones porque el punto ciego de la crítica institucional es la jerarquía de las instituciones en sí mismas y lo otro tiene que ver con la representación del pensamiento utópico, creo que hay una tendencia demasiado esencial y no se busca otra perspectiva. Me parece que sería más interesante para mí si no pensás el pensamiento utópico en términos de esencialismo sino en términos más concretos, de modo tal que la serie de actividades se vuelva mas programática de lo que está sucediendo aquí. Por ejemplo, tu ejemplo concreto del tema de Nike, The sweatshop, ya hay más de ocho mil páginas dedicadas a este acontecimiento y es más que nada buscar el punto ciego de la promesa de Nike en cuanto a la producción. En este sentido sería importante subrayar los temas de modo tal que la gente se de cuenta o sepa que hay temáticas y entonces no es esta cuestion modernista de "la forma sigue la función".

Charles Esche: -Si esto es lo que se entendió, es un error de la presentación y esto es porque tuve que recortar una parte de la charla. Creo que la idea de crítica fue más fuerte en la cuestión de las comunidades intencionales y yo no diría que acaso se haya podido entender como utópico, también se transmite una idea muy oscura de lo que pueden ser las comunidades. Al mismo tiempo coincido con vos en que deberíamos ser más políticos en nuestras ambiciones, y creo que estamos tendiendo hacia eso, sin embargo creo que el tipo de ejemplo que planteamos con Nike es un tipo de los ejemplos de involucramiento que genera la red de Internet, pero que también podría darse en la redes geográficas reales ante determinadas situaciones. Lo que nosotros preguntamos con nuestra muestra fue sobre comunidades, el próximo interrogante tiene que ver con aquí y ahora, con la medida en que un lugar fuera de los centros puede dar cuenta de la globalidad. Vamos a invitar a una serie de artistas de diferentes lugares del mundo y este es sólo el comienzo del programa en el que vamos a plantear preguntas acerca de cómo pueden dar cuenta, por ejemplo, de la inmigración que se ha dado en los últimos años, una cuestión muy específica que se relaciona con la población de la ciudad, que en un 50% no es sueca, es un porcentaje muy alto de no suecos, y prácticamente invisible en el centro de la ciudad. Para darle visibilidad no solamente hay que invitarlos sino que también hay que crear posibilidades de diálogo con las comunidades artísticas de sus lugares de origen. Estas preguntas están presentes.

Andreas Siekmann: - Por ejemplo podría ser interesante hacer una reflexión sobre el juicio de Goteburg, de la gente que está en la cárcel a largo plazo y sin ningún respeto de los derechos humanos. Sería bueno para los movimientos antiglobalización, y creo que las instituciones artísticas tienen que hacerse cargo de lo que está sucediendo con el movimiento antiglobalización. Quizás tenga que explicarlo: hubo un encuentro en Goteburg donde también hubo manifestaciones antiglobalización. Esto fue la primera vez antes de Génova y fue la primera vez donde hubo represión, hubo balas y tomaron presos a un montón de gente, los encarcelaron por mucho tiempo sin el debido proceso, sin abogados, ahora los van a penar con penas mucho más altas de lo que hubieran recibido en sus respectivos países en la Comunidad Europea, es un tema muy crítico y esto sucedió cerca de tu ciudad.

Charles Esche: -Un mes antes de Goteburg hubo una manifestación similar contra un encuentro en Malmö, que también resultó en el arresto de mucha gente. Tuvimos dos encuentros públicos contra lo que estaba pasando en el Museo. No lo estamos haciendo con respecto a Goteburg pero sí lo estamos haciendo con respecto a Malmö y esto creó ciertos problemas en relación con el partido social demócrata en Suecia del cual estamos totalmente distanciados, lo que me parece una suerte de éxito dada la característica del partido social demócrata.

 

 

¿Puede ser todo provisorio? Charles Esche