El Ingenio es un proyecto ideado y sostenido por artistas
visuales de Tucumán, que constituímos un espacio
de acción independiente, destinado a favorecer la producción
y la circulación de obras, y el intercambio de experiencias
artísticas. Nos interesa estimular la autonomía
de ideas en las artes, en el lugar donde producimos. Generamos
y desarrollamos estrategias como grupo de trabajo, en un marco
cooperativo, que resulten beneficiosas tanto para el proceso creativo
individual y grupal, como para la inserción de la problemática
artística en la comunidad.
El Ingenio se constituye el 9 de Diciembre de 2000. Desde entonces
se realizaron diversas actividades y proyectos, tanto en la Argentina
como en el exterior.
El Ingenio nace por una iniciativa de Sandro Pereira basada
en el deseo de juntarse con otros artistas en un espacio de taller,
para compartir experiencias y, sobre todo, sostener y mantener
activa la producción de obra. Uno de los propósitos
era volver a integrar en un espacio a un grupo amplio de personas
que originalmente habían comenzado a desarrollar su producción
en el ámbito de la Facultad de Artes. Este contacto entre
pares, se vió reforzado por unos encuentros organizados
por Antorchas y el Taller "C". Esta idea de Sandro Pereira,
también era sentida por otros, que nos sumamos espontáneamente
a un proyecto que no era sólido, pero tenía una
base afectiva que funcionaba como un potente imán que nos
atraía. Los intentos de ir encontrando un rostro reconocible
a este proyecto, fueron apareciendo de a poco, en la marcha. En
esas instancias de generación del proyecto desde el proyecto
mismo, comenzaron a entrar en juego los diferentes intereses de
los participantes. Un debate instalado casi desde el principio,
fue si seriamos un grupo que produzca obras grupales, o si éramos
un grupo de artistas amigos que nos juntábamos con el pretexto
de charlar y producir. Lo cierto es que al principio eso no molestaba
para nada. Un punto interesante es que cada integrante tenía
una personalidad y un estilo de trabajo bastante definido. Entonces
nos juntábamos para intercambiar las experiencias personales,
más que para planear una experiencia común al grupo.
Había otra instancia a resolver: ¿qué éramos
capaces de generar a partir del grupo y no desde antes?.
En este sentido, lo que empezó a aparecer fue una mecánica
de autogestión, ya que no había una intención
preestablecida de renuncia a lo individual. Recurríamos
al grupo para declamar nuestra individualidad al otro, como un
intento de no disolvernos en el caldo tucumano del olvido, y la
incompletitud. La capacidad o incapacidad, incluso el desinterés
por generar un producto grupal, nos fue llevando hacia el camino
de la autogestión. Pero además también, esa
sensación de que cada uno de nosotros ya estábamos
más o menos aferrados a nuestra obra, y entonces necesitábamos
proyectar eso que ya teníamos. Obviamente que no queríamos
proyectarlo solos, nos sentíamos bien en esa actitud coral.
Cada uno con su voz, contribuía a un sonido general y armónico.
En determinado momento surgió el debate acerca de la obra
individual en relación a la grupal, y como resultado del
debate surgió "El Maletín", una síntesis
bastante precisa entre ambas posibilidades. Junto a un posicionamiento
con respecto a las dificultades de nuestro contexto.
Esa obra, nos llevó a España, para mostrar y debatir
junto a grupos de artistas de España y Argentina.
Proyecto: Sala-Taller El ingenio
Proponemos en este proyecto el reciclado del sótano de
un edificio con el propósito de contar con un espacio propio
de producción y difusión de nuestra obra y de la
de otros artistas invitados.
El emprendimiento contempla también la elaboración
de un archivo multimedia de artistas y obras, un archivo de catálogos,
revistas y textos específicos. Así mismo, incluye
un registro y archivo de actividades y la confección de
un banco de datos sobre cursos, becas, salones, etc.. afines a
las artes.